lunes, 20 de mayo de 2013

OCASO II (EL CASO...)

       El caso es que no me termina de convencer el final de "Ocaso", la soleá que vino a parar aquí el viernes: "El mar se bebe el sol. / Tan lejos y tan cerca. / Igual que yo y yo."

       Porque entendiendo que quienes están tan lejos y tan cerca son las dos personas que cada uno es (el que calla hablando y el que habla callando), también podía haber puesto "igual que tú y tú". Y si no lo hemos hecho no es por ese prurito de modestia, tan antinatural a veces, que nos llevó a omitir en tantas ocasiones el yo y a abusar del uno (y es tan fácil abjurar del yo [releo el párrafo y me doy cuenta de que acabo de escribir si no lo hemos hecho..., nos llevó a omitir... ¿quiénes? Yo y yo, claro]).

       Pero también podría haber concluido "igual que tú y yo", que sin dejar de decir lo mismo abre una nueva interpretación en clave amorosa, lo que sin duda haría el poema (seamos generosos) más del agrado del (bastante) hipotético lector joven, las (asaz) hipotéticas lectoras, y las (extraordinariamente) hipotéticas lectoras jóvenes. Bien está dejar abiertas las puertas y ventanas de lo que se escribe, que es de todos.

       Especulando especulando, me he dado el gustazo de escribir asaz (siempre lo había deseado pero nunca me había atrevido) y una palabra extraordinariamente larga (creo que mi récord, siete sílabas). Para bastante más daría el embrollo, pero dejémoslo aquí. Eso sí, se admiten sugerencias.

Poema con ventanas
(espejos enfrentados)

miércoles, 15 de mayo de 2013

UNA ENCRUCIJADA


Sentía los cuatro vientos
en la encrucijada 
                                                                     de su pensamiento.

                                                      (De “Proverbios y cantares”, en Nuevas canciones, de A. Machado)

    Qué fácil habría sido caer en la tentación de sustituir en este poema “su pensamiento” por “sus pensamientos”, como si la rima consonante valiera más. Un segundo recelo podría incitar a corregir en el mismo sentido el final a un poeta poco seguro de sí: evitar en la asonante rimas casi consonantes. Pero si lo importante es lo que se dice, “pensamiento” dice más que “pensamientos”, porque no todos éstos, hijos de aquel, nos ponen en el brete de escoger que plantea la encrucijada del poema. Además, el singular permite una doble lectura: la de un pensamiento concreto sobre cuya disyuntiva alguien duda, y la del pensamiento padre. Tentación en la que no cayó el más admirable de nuestros poetas.

domingo, 12 de mayo de 2013

LIRIOS

 

                                         LIRIOS

                                            Reventado de verdes llegó mayo.
                                            Supo entonces tu anhelo dónde buscar los lirios
          que entreabiertos se ofrecen como labios,        
          como brazos que alzaran implorantes
          desde la negra tierra
          los niños que se fueron a deshora
          –vibran aún sus huellas dactilares                                          
          en los débiles pétalos impresas–.
          En cimero racimo tres de ellos
          se pliegan hacia arriba guardando su secreto
          con una ingenuidad que sobrecoge.
          Si quebrara tu mano la intimidad aquella
          nada menos verías, créeme,
          que el rostro del macaco japonés,      
          su ancha nariz y sus sellados ojos                 
          circundados de arrugas. Más abajo,
          tres pétalos vencidos, como un crespón de vida,
          se entregan a la vaina de un verde timorato,
          uno de aquellos verdes que un poco te devuelven
          de la fe y la belleza y lo perdido
          cuando regresa mayo.

                                                                      (De Quietud)

jueves, 9 de mayo de 2013

DELARRIVADAS

      En La Galatea, librería de viejo sumida en un desorden definitivamente irresoluble, mientras reviso las resmas a sabiendas de que no han recibido un solo libro en semanas, pues las últimas adquisiciones se apilan en equilibristas rimeros en el suelo o sobre el sillón de la abuela, entra una mujer que pide permiso para pegar en la cristalera un cartel del ayuntamiento de Valladolid. Para mi sorpresa, el dueño responde sin inmutarse que no, que el señor alcalde le cae muy mal.

    Aunque sólo cruzan el Pisuerga las delarrivadas más meritorias (los morritos de la Pajín o la reducción en el presupuesto de todas las partidas del ayuntamiento salvo las de Semana Santa y festejos taurinos), aquí disfrutamos de ellas –es un decir– casi todas las semanas. La carcundia del personaje es un motivo más –ciertamente poco importante, pero uno más– para que uno, por más que lleve quince años trabajando y viviendo en esta ciudad, no la haya llegado a sentir como suya, ni es probable ya que llegue a hacerlo.

lunes, 6 de mayo de 2013

PARA SIEMPRE

        Pedro Sevilla ha escrito algunos poemas memorables acerca del dolor que produce lo inasequible de la belleza que se nos aleja con el tiempo. El final de “Sensación de vivir”, dedicado a su hija adolescente, da muestra de ello. “Sé buena hija / y evítale a tu padre el duro lance / de morirse de amor por tu mejor amiga” ¿Fue Bejarano quien, con su habitual zumba, escribió “Cada día está más cerca mi conversión en viejo verde”? Modestamente, creo atesorar las cualidades necesarias para ingresar en tan nutrido club. Cuestión de tiempo.

Pero otro tono y otra hondura alcanzan los inéditos que recoge Todo es para siempre, antología de la editorial Renacimiento, diez magníficos poemas que bajo el título "Aún hay sol en las bardas" nos abren el apetito en espera de un libro aún mejor de los que ya nos ha dado su autor. Particularmente memorables me parecen tres de ellos, “Destino de unas flores”, “Escribir es sembrar” y “A mi hijo Pedro”, dedicados respectivamente a la hija, el padre y el hijo del poeta. Emoción y amor a lo suyo: los suyos y la poesía. 


                                                  DESTINO DE UNAS FLORES

                                                                                                    Para Ángela

                                 Estas flores que ayer fueron luz absoluta,
                                 radiante actualidad en tus manos de novia,
                                 oro mustio y nostalgia son ahora
                                 junto al cristal de las fotografías
                                 desde donde nos miran nuestros muertos.

                                  Cumpliendo con un rito que es amor,
                                  y es piedad y es memoria, se las hemos traído
                                  para hacerles saber que siempre y para siempre
                                  ellos siguen estando con nosotros,
                                  asistiendo a las fiestas de familia,
                                  compartiéndolo todo, la cena y los abrazos,
                                  guiando nuestras vidas con su luz de otro tiempo,
                                  y también para dar muerte propia a las flores,
                                  la que les corresponde
                                  con arreglo a su noble y efímera existencia:

                                  después de haber vivido una tarde de mayo
                                  proclamando su gloria en las despiertas
                                  palomas de tus pechos,
                                  qué mejor declinar para unas flores
                                  que acudir a contárselo a los muertos,
                                  a llevarles recado de que la vida sigue,
                                  que se siguen casando las muchachas
                                  y que todo, alejándose, se acerca,
                                  sereno y enigmático,
                                  cuajado de nostalgia como un lento perfume,
                                  hacia su eterno origen.

jueves, 2 de mayo de 2013

DE LOS MALOS

      De los versos malos se aprende tanto como de los buenos.

                                            Verso bueno                                         Verso malo