lunes, 17 de diciembre de 2018

ANTE LA ESFINGE


–Dime, esfinge, ¿quién soy,
el tiempo que viví o el que me queda?

–Ni uno ni otro: el segundo
que has perdido en hacer esa pregunta.


viernes, 14 de diciembre de 2018

DUENDE

Estoy leyendo en el salón. Sara, que está de zafarrancho, viene para decirme: "Me pregunta un niño de 3°, ¿Cuándo tendremos nuestro primer examen?" Lo mejor es que dejó lo que estaba haciendo para decirme sólo eso. Como vino se fue, riéndose.

sábado, 1 de diciembre de 2018

ANTE EL SERBAL


Para quien vive el sentimiento de la naturaleza, qué dulce es cuidar de ese huerto. No hace falta más. Aun en los días peores, en que desvía de él y de sí sus ojos para ver si le miran, nunca es sembrar en perdido. A quien no tenga la cualidad de gozarlo le puede alcanzar al menos esa nostalgia de lo ajeno, de lo que acaso (y de alguna manera lo intuye) fue suyo alguna vez. No es poco.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

DICE COETZE


Dice Coetze que el habla es un reflejo pálido y distorsionado de la escritura. A quien así piensa y escribe se le podría llamar “el escritor por escritor”, aquel al que dará gusto leerle (no lo sé) pero da pena oírle. Pero más gusto que leer sus novelas da leer estas tonterías en los tenidos por mejores en su oficio. No sé qué reflejo de la escritura va a tener el habla de mis hijas, que tienen ahora tres años. Es, naturalmente, al revés: la escritura es un reflejo del habla, aun del habla del pensamiento, que piensa con palabras. Los mejores escritores que hemos conocido nunca han escrito nada. Pero qué inteligencia, qué fineza en el arte de conducir la conversación y saber callar a tiempo. Ese sería el “escritor por hombre”. Nunca ganaría el Nobel.

lunes, 26 de noviembre de 2018

SOLEDADES

Hablan en la radio del "problema de la soledad". La identifican con la depresión, la dependencia, la ansiedad o la baja autoestima, problemas, estos sí, a los que puede conducir una soledad no deseada. Pero deducir que la ansiedad o la depresión sean una consecuencia de la soledad es mucho deducir. Lo serán, acaso, de la incapacidad de hacer de ésta algo bueno. Ya decía Pascal que la mayoría de los males le vienen al hombre de no saber estar sentado tranquilamente en su habitación. El problema no es la soledad, sino que se considere a la soledad un problema.


martes, 20 de noviembre de 2018

POPURRÍ, POPURRÍ

Algún concierto últimamente. El de Phoenix en Madrid, al final del verano, fue la quintaesencia de lo que, para uno, debe ser la música popular en directo. Un concierto-concierto, donde la gente paga para ver a ese grupo, no como en los festivales donde se va a hacer bulto y a figurar un poco, y en los que, en cuanto un grupo baja revoluciones para tocar más delicado, el raca raca hace imposible disfrutar de él. Un concierto de festival dura hora y pico; un concierto-concierto, hora y media mínimo. Más aún estuvieron Phoenix con su pop entre funky y electrónico, divirtiendo y emocionando, creando como una burbuja de armonía que era la del ocaso, con su aire templado y la luna asomando. Mejor no se puede.

Luego Slowdive, en un festival en Barakaldo. Lo dicho. Hay que hacer un esfuerzo para abstraerse de los elementos disuasorios y entrar en el partido desde el minuto 1. También es importante saber lo que se va a escuchar. Fue maravilloso nadar entre esas capas de distorsión perfectamente melodiosa, de donde aún se levantaba de repente una como sirena de submarino, esos redobles tan sencillos como efectivos, esa liturgia de medios tiempos que sólo se pueden bailar a golpe de cuello. Los chicos ya no son chicos, pero no han olvidado lo que ya sabían hace 30 años, que no hace falta moverse del sitio para ir lejos, y que la fuerza no está en el gesto, sino en los pies, las manos y lo que quede dentro. Haber oído en directo “When the sun hits” es algo que me llevaré a la tumba.

Ya en Valladolid, Nudozurdo en su concierto de despedida (eso dicen). Como tal, no se centraron en su último disco, que ya presentaron aquí y está muy bien, sino que tocaron lo mejor de sus 5 álbumes. Dos horas a piñón, alternando los temas krautrock con los medios tiempos, y dejando sabiamente para el final “Dosis modernas”, un tema que encantaría a Slowdive y que, concluida la parte cantada, posee la mejor línea de bajo que he escuchado. Un grupo personalísimo, con 15 o 20 temas buenísimos, que siempre han ido a su ritmo sin volverse locos. Les habré visto unas diez veces, una de ellas en un festival veraniego a las 7 de la tarde, con un sol de justicia, mientras dejaban para las horas buenas a toda la morralla del indie patrio.

Y hace unos días, La habitación roja, otro grupo que ya llevará sus 20 años, y al que escuché bastante (ya no). A Sara le gustan por lo alegre de sus canciones, y porque le caen bien. Sí que se hacen querer, y hay que reconocer que tienen el don del estribillo. Yo me solté un poco en los temas más antiguos, que me parece que tenían otra cosa, quizá mis propios oídos, y en otros más sinuosos como “Posidonia”.

Valga todo esto por la canción del sábado.

martes, 13 de noviembre de 2018

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

C. se ha levantado tarde. "No te hemos dejado nada de chocolate." Es decirlo y arrepentirme por lo ridículo de ese intento de dar una mano de presunta generosidad a lo que sólo ha sido egoísmo, peor, gula y egoísmo. "¿A sabiendas o sin daros cuenta?", podría haber preguntado C. Y entonces, ¿qué? Sin embargo, dice con desgana mientras bosteza: "Bah, no te creas que me gusta mucho el chocolate." Le gusta.

sábado, 10 de noviembre de 2018

¿PROCRÉ, HO?

Esto de las palabras que de un día para otro se ponen de moda es un sinvivir. La primera vez que escuché ese mantra de que hay que ser más empático, me quedé tranquilo, pues no podía estar eso de la empatía, fuera lo que fuera, muy lejos del radio de acción de mi natural simpatía. Luego vi que no, que empático empático no era.

Con la resiliencia no me engañé: seguramente sería cosa relacionada con la resistencia, algo que nunca fue mi fuerte; y acertaba: resiliente tampoco.

Con lo de procrastinar ya me puse serio. Aquel palabro auguraba lo peor, un híbrido entre próstata (toco huevera) y castración (horreur!) Ojalá no procrastine nunca, pensaba angustiado. Hasta que me enteré de que aquello no era más que aplazar algo, haciendo entretanto, naturalmente, cualquier otra pijada para sentirnos menos mal. Parece que era necesaria para eso una palabra más larga, que luciera más. Así que llevo procrastinando toda la vida y me entero ahora. Cuál será el siguiente susto.

JOHN METCALFE

John Metcalfe: "See me through" (de Absence, 2018)

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Más de John Metcalfe

miércoles, 7 de noviembre de 2018

ESAS MANOS...

Esas dedicatorias de traductores, editores, seleccionadores y prologuistas al frente de libros de otros, qué vergüenza ajena. Menudo morro. Lo de dedicar canciones en la radio todavía tiene un pase. Es hasta gracioso. "Quería que me pusierais Sultans of swing, de los Dire straits, y se la quería dedicar a...", y luego si acaso los motivos de esa dedicatoria, para que conste. Pero en los artículos de Azorín, en los poemas de Rilke... Por favor, señores.

miércoles, 24 de octubre de 2018

UNA LECCIÓN


Me toca ir a cambiar a Laura al colegio justo antes del recreo. Ya que he salido de casa, tomaré un café mientras hojeo El norte de Castilla. Pero en tan inocente propósito se entromete una baja pasión: volver la calle para ver a las niñas cómo se desenvuelven en el patio con los otros niños. Siempre me pareció deplorable el fisgoneo de los padres durante el recreo, una actitud que puede condicionar la libertad de los chicos. Pero en mi caso sería sólo un vistazo y sin dejarme ver. Ya doblo la esquina cuando veo a la madre de un compañero de Laura y Andrea oteando entre los barrotes. La visión me produce una aversión física. No quiero que me vea, ni que piense que yo pudiera hacer lo que ella está haciendo. Doy media vuelta. Creo que no me ha visto.
Dos horas después vuelvo para recoger a las niñas. Está el primero en la fila el niño de la madre fisgona. Sale llorando y corre a sus brazos. Al coincidir un tramo camino a casa, le pregunto si sabe por qué llora el niño. No lo sabe, no se lo dice, quizá pida una tutoría a ver. “Empezó bien, iba contento, pero los tres últimos días ha salido así...” La madre intentaba encontrar los motivos de aquel cambio. De ahí su vigilancia en el recreo. Lo que yo había tenido por ocioso hociqueo no era sino un conmovedor amor de madre que le daba una merecida bofetada a mi ligereza de juicio y, en la otra mejilla, a mi doble moral.

viernes, 19 de octubre de 2018

POWER POP

Tiempos rápidos, canciones cortas, melodías sencillas sin apenas solos y armonías vocales son las líneas de fuerza del llamado "Power pop", estilo más cercano al rock y el post punk que del propio pop. Si todavía en tu ciudad pasas por un bar y ves que hay unos chavales tocando y sudando la gota gorda, lo más probable es que estén en esa onda. En León, mi pueblo, suenan a power pop Los platillos volantes (en este videoclip, parece que grabado en el Estudio 54, he creído distinguir entre el bullanguero público a Avelino Fierro). Bien cerca, en El gran café, disfruté también de una de las hipervitaminadas lecciones de profesionalidad de Paul Collins, que firmara esta píldora con The Nerves. En fin, pondríamos a Nada surf, algo de Blur quizá, esta otra de final glorioso de The Smashing pumpkins... Pero ocupa el lugar de honor en esta canción de los sábados la incendiaria "Burn, baby, burn" de Ash. Música para escuchar por las mañanas, cuando los oídos aún tienen cuerda.

Ash: "Burn, baby, burn" (Free all angels, 2001)
 

martes, 9 de octubre de 2018

¿ESTRÉS?


Me cruzo con un compañero que tiene que cambiar de aula entre clase y clase. No se para a hablar porque no quiere llegar tarde. ¡Qué estrés!, se despide. El estrés que tengo yo (el mismo que mi compañero) es tres meses de vacaciones en verano, tres semanas en Navidad y tres fiestas por trimestre. Pero claro, esto no se puede decir, no vaya a protestar alguien y nos hagan venir en julio a rellenar importantísimos informes.
     
A mi señora, que este curso da música a toda primaria, le ha tocado hacer seis programaciones didácticas. Me río por no marearme.
–Y la programación de 5º sin hacer -se lamenta.
–Qué vergüenza. Fíjate en mi ejemplo, yo hice la de flauta en un pispás.
–Sí, cambiando el curso en la portada.

Callo y otorgo.
     
Y de la programación a la evaluación.
–¿Vosotros también evaluáis por competencias?
–Sí, evalúo si el alumno es un incompetente o aún se puede hacer algo con él.

sábado, 6 de octubre de 2018