miércoles, 29 de febrero de 2012

REFORMA Y REFORMAS

–¿Es la casa de los Fernández Álvarez?
–Sí, quién es.
–Hola mira, soy Jose, del Grupo L..., ¿tendrían pensado cambiar la bañera de su casa por un plato de ducha?
–Pues no.
–¿Y alguna otra reforma en la casa?
–No, no, gracias.
–Disculpe las molestias, adiós. –Y cuelga sin que me dé tiempo a preguntarle cómo sabía que esta era la casa de los Fernández Álvarez. Aunque, a poco que se piense, es fácil de suponer. Un escalofrío recorre mi espina dorsal al imaginar que todos los Joses, Albertos, Manolos, fontaneros, cristaleros, persianeros, pintores, parqueteros, abrillantadores, electricistas, iluminadores, escayolistas, alicatadores, carpinteros, cerrajeros, limpiadores, albañiles, soldadores, caldereros, marmolistas, instaladores de toldos, desatascadores, diseñadores de interior o cambiadores de bañeras por platos de ducha de la ciudad (dejémoslo ahí) se dedicaran a tirar de guía telefónica para buscar clientes y sacar adelante sus pequeñas empresas, mientras los sucesivos gobiernos van dando sucesivas facilidades a sus hermanas mayores para que sigan ere que ere.

Vimos con estupefacción en El País del sábado el anuncio de un seminario cuyo objetivo era informar a los empresarios sobre aspectos clave de la reforma laboral y los cambios que esta implica, que necesitan saber aprovechar: despidos más baratos (ahora sí que sí), reducción de salarios (por fin será una posibilidad real), despidos objetivos por causas económicas más fáciles de justificar, despidos colectivos para los que basta la decisión del empresario, y en los que además se simplifica mucho la burocracia... ¿Quién da más? Continúa, alegre, el reclamo: Domine el nuevo y más sencillo procedimiento de los EREs, adiós “despido express”... hola “nuevo despido express” (cómo prescindir de un trabajador mediante un despido improcedente), se acabó el absentismo por faltas de asistencia (conozca las nuevas reglas para prescindir de quienes lastran la productividad de su empresa), ¡y muchos más cambios!... ha llegado la auténtica flexibilidad interna en la empresa. Menos mal que el objetivo de la reforma, como repite machaconamente el gobierno, es la creación de empleo.

El futuro es el siglo XIX. Hoy más que nunca, áspero mundo.

lunes, 27 de febrero de 2012

MÁS DE RAMÓN Y LOLA (UNA HISTORIA DE ALFRED PERIQUITCHCOCK)

Los pollos van ya por la tercera jaula. Si siguen engordando acabarán echándonos de casa. “Este piso es demasiado pequeño para los cuatro”, insinuarán displicentes en cuanto aprendan a hablar. En sus comportamientos comienzo a percibir motivaciones ocultas, intenciones muy concretas. A mí no me engañan. La mudanza de su trato hacia nosotros, progresivamente arisco –no tardarán en picar la mano que les da de comer–, creo que podría situarla a principios de año. Quiero recordar que fue por entonces cuando vimos Los pájaros. Como se animan con el ruido, para ver una película o escuchar música con atención los desterramos momentáneamente a la cocina, o bien los tapamos para que duerman. No lo hicimos entonces, pero ellos permanecieron callados. No supe interpretar en su momento aquel raro silencio, que si entonces calificaría de grato hoy no dudaría en tildar de inquietante y premonitorio. Debimos taparlos, así de sencillo, y yo me estremezco al pensar que las vidas de la gente a menudo se echan a perder por detalles nimios. Encarados a la pantalla, sin poder suponer el artificio de lo que veían a través de aquella ventana, identificándose con la historia (acaso sus cuerpecillos se inclinaban también en cada curva, como los de los agapornis de la película), tomaban nota de la libertad de los sublevados, de su capacidad lesiva, de su disciplina cuasi castrense, aprendiendo rebeldía, alimentando un odio que acabará con ellos o con nosotros, contagiándose de la avilantez creciente de los protagonistas de la historia –sus compañeros pájaros, claro, no aquel fatuo aunque irresistible galán ni aquella despampanante rubia–. Demasiadas coincidencias. Demasiado odio para sus pequeños corazones. Y aquel silencio. Aquel funeral silencio... 

Ramón y Lola conspirando

domingo, 26 de febrero de 2012

CONTRA EL ADORNO

Cuando tras el descanso la soprano reaparece con un vestido distinto, no se sabe si el público le aplaude a ella o al nuevo modelito.

*   *   *

Esas cantantes que sepultan la melodía bajo kilos de vibrato me hacen pensar con tristeza en tantas mujeres que se empeñan en ocultar bajo capas de maquillaje un rostro bello de por sí.

jueves, 23 de febrero de 2012

IRRITANTE

El bolígrafo con el que escribo falla. Se ríe de mí con trazos discontinuos, lo que es más irritante que si no pintara nada. Convierte las aes en oes, las des en ces.

En el bolígrafo, de propaganda electoral, bajo el nombre del candidato a la alcaldía se lee, en letra más pequeña: “Un alcalde para todos y todas.” Qué pobreza. Y para eso tanto coordinador de campaña, asesor de imagen, etclin, etclin. Cuánto mejor les iría contratando los servicios de un escritor. Eso sí, tendría que trabajar como quien dice por amor al arte, que para eso es escritor.

Como vengándose de mis malos pensamientos, el artefacto deja de pintar del todo. Parece haber asimilado de modo ejemplar el tácito lema del partido para el que trabaja: O conmigo o contra mí. No digo más.

sábado, 18 de febrero de 2012

SOBRE TODO

Siempre que vuelvo a Pla tengo la agradable sensación de que se puede escribir sobre todo. De hecho, creo que escribo más. Conclusión: volver más a menudo.

martes, 14 de febrero de 2012

ESTOY BARTOK DE TODO

Reflexión pedagógica leída en una revista de flauta, aplicable a cualquier materia: el buen profesor de instrumento no es el que tiene uno o dos estudiantes sobresalientes, sino aquel cuyo peor alumno tiene un nivel aceptable.

Es casi proeza algunos días esta lucha contra el rigor de la ley natural de la selección de las especies.

domingo, 12 de febrero de 2012

MIGAJAS

Puestos a proyectar –¿por qué no?– libros que nunca escribiremos, se podría adobar uno con el cuento de tantas ideas huérfanas, abandonadas como bloques a medio levantar, fantasías postergadas que nos dieron su hora de luz, la flor de un día.

Por ejemplo, un poemario temático a la manera de La gracia del enano, de Fernández de la Sota, donde se refiriesen las vicisitudes de un personaje cuyos datos y móviles se irían dando a cuentagotas, alimentando un misterio nuclear y decisivo sólo desvelado al final, en que el lector descubriese, como en leva de niebla, que ese personaje es él.

O un vademecum en prosa poética sobre los árboles, fraternal y preciso como los de Los pájaros amigos, de Segarra, o Nuestras flores más cultivadas, de Clarasó.

O un libro de versos hecho sólo con ingredientes naturales, al estilo de Las cosas del campo, de Muñoz Rojas, con un poema sobre la vendimia, otro sobre los vencejos, otro a la flor de la adelfa...

Decía Azorín que no gustaba de hablar de sus libros cuando estaban en el telar. Si fueran éstos algo más que risueñas quimeras no serían así aireados y en cierto modo desechados. Pero como no están no ya en el telar, sino siquiera en la oveja, los sacudo alegremente como un mantel, sus cuatro migas al aire de las ilusiones.

viernes, 10 de febrero de 2012

TURISMO INTERIOR



Los viajes son los mejores libros, me dice un alumno que le dice su abuela. Interesante vuelta de calcetín -más que de tuerca- al lugar común de que un libro es el mejor viaje. Lo deseable es que ambos, libro y viaje, lo sean a uno mismo.

jueves, 9 de febrero de 2012

COMILLAS

Embutir una prosa en un traje hecho de citas es una muestra de pereza y falta de amor propio. Evitarlo es tan sencillo como reflexionar sobre ellas -un placer si nos han gustado tanto como para reproducirlas-, ponerlas a conversar con nuestro pensamiento y expresarlas finalmente a nuestro modo, ya nuestras y sin las gregarias comillas.

lunes, 6 de febrero de 2012

100 DÍAS

Mitos y flautas cumple 100 días, periodo razonable, dicen, para hacer un primer balance de la marcha de una empresa o gobierno. Como en cierto modo somos hijos de nuestro tiempo, empecemos por las estadísticas. En estos tres meses largos he publicado 55 entradas, seleccionadas -es lo de menos- en 12 temas (que en la mayoría de los blogs llaman etiquetas). He recibido 1720 visitas (una media de 17 al día) y un total de 5 comentarios (uno mío, por probar cómo iba la cosa, otro anónimo, otro de un bienintencionado amigo, otro de mi editor y otro de mi suegra). Mitos y flautas tiene tres seguidores, no menos familiares, y es enlazado en los blogs de tres escritores, que conozca. ¿Tendría sentido el blog si no tuviera ningún lector? ¿Por qué el blog? ¿Por qué hacer públicas estas divagaciones y divertimentos? Por el mismo motivo por el que publicar los poemas: porque a mí ya me han dado todo lo que me tenían que dar, para que se lo dé a otros. Hoy o mañana. Se lo dé o no.

domingo, 5 de febrero de 2012

NIEVE EN ZAZUAR


                                       Sobre hundidos lagares y adobes derrotados
                                       pesa un silencio blanco que hiere la mirada
                                       y tal vez el recuerdo. Las bodegas
                                       semejan, sinuosas, un palpitante mar
                                       de lentitud polar. En la era, abandonado,
                                       un carro rememora entumecido
                                       su carga y su jornada. Los caminos
                                       que su copla cobraron hoy no distinguiría,
                                       ocultos entre linios
                                       de viñas escarchadas. Las campanas
                                       se sacuden la nieve perezosas,
                                       ahuyentando palomas y sesteos
                                       de la tarde escogida en la que aún
                                       caen copos sonámbulos
                                       hasta la boca abierta de unos niños.
                                       Manto virgen, sudario inmaculado
                                       que pródigo nos limpia y nos devuelve
                                       la pulcra candidez de los principios.

                                                                                     (De Quietud,
                                                                      La Isla de Siltolá, 2011)



sábado, 4 de febrero de 2012

PESTRUZO

Tomo una cerveza con F. en La Milonga después de las clases. Tenemos la fortuna de ser invitados por el camarero, al que no conocemos, a dos chupitos, el segundo de ellos mortífero. Nuestro no solicitado benefactor, que cumple años, castiga la barra con unas baquetas mientras corea violento el estribillo de una canción ratonera. Deploro tales confianzas a la par que lamento el prurito de cortesía que me ha hurtado el “no” de la boca y me ha dado el “sí” a este incipiente dolor de cabeza.

jueves, 2 de febrero de 2012

PRESTIGE

Cada cual tiene su cruz. La de las llamadas personas públicas, por pública, doble. Rajoy, que nos ha colado como quien no quiere la cosa una ladina subida del IRPF, también la tiene. Pero a pesar de esta alza y la venidera, cantada, del IVA, seremos -todavía- generosos: hilillos a la mar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

RAMÓN Y LOLA

Ramón (tres años) es parlanchín y enredador. Come por dos, habla por tres y se mete en la bañera de cabeza, pues le gusta mucho el agua. Es incansable y no perdona: todos los días a eso de las ocho ya está pidiendo lo suyo. Le gusta la música.

Lola (dos años) es más callada pero más curiosa. Con seriedad de personita inteligente, se hace entender con la mirada. Todo lo observa. Es tranquila, pero si se le tuerce el aparejo... Le pierden las galletas.

Son novios. Donde va uno va el otro. Como toda pareja tienen sus problemas. Porfían por el columpio, a veces se chillan y hasta se pegan, pero pasada la tormenta se dan besitos. A eso del mediodía se inquietan. Piden el recreo. Fuera, tienen trazas de explorador. Suben, bajan, se desgañitan, revolotean de aquí para allá. No queda rincón que no investiguen.

Buenos pájaros están hechos, Ramón y Lola.

lunes, 30 de enero de 2012

ESTILO

Una prosa poética al estilo del Ocnos de Cernuda o los Pequeños poemas en prosa de Baudelaire, hecha de viñetas, de apuntes, de postales, donde haya también lugar para el aforismo, la idea autónoma, y conseguir que sea el estilo quien armonice un conjunto aparentemente inconexo.

sábado, 28 de enero de 2012

AL DICTADO

        Mientras garabateo en el tren, miro por la ventanilla entre frase y frase. Es como si el paisaje pensara por uno, que no tuviera más que atender a su dictado. En un momento dado, mi mirada tropieza con el rojo tomo de las Andanzas y visiones españolas de Unamuno, y pienso en lo grato de esta porfía de uno por intentar sacar adelante su cántara de vino pobre, recogiendo las uvas agraces entre las cepas enredadas, desatendidas, mientras en su mesa aguardan, impecablemente embotellados, los más delicados zumaques.

viernes, 27 de enero de 2012

MOUÑECOS


ME ASOMBRO

Echada la jornada, camino lentamente hacia casa. Al rebasar la solitaria farola del paseo reparo en mi sombra. La rastrera. La gregaria. ¿Para expiar qué pecado, qué engaño o soberbia de qué remoto héroe fuimos condenados a arrastrar como un fardo el negro fantasma de nuestra carne? Porque debió de haber un tiempo cenital en que nuestra figura corría ligera sin lastre de sí, y no hallaba en el suelo el hombre la amarga constancia de su atadura a la tierra. Sin embargo, proseguimos. Queda atrás la farola. El lúgubre reflejo se sabe más cierto a cada paso. La proyección de mi figura se alarga, deformándose hasta lo grotesco. Su contorno se difumina. Sabe que acabará conmigo. Píndaro también lo supo: seres de un día somos, el sueño de una sombra.

miércoles, 25 de enero de 2012

GONZALO SUÁREZ, GENIO E INGENIO




        La mayoría de las veces que me atrevo a leer una novela, ese pasatiempo ascendido a reina de la literatura a decir de José Luis García Martín, la experiencia me aburre como la retransmisión de una maratón. Hay, claro, excepciones. La más gozosa para uno es cada nuevo libro de Gonzalo Suárez. Injusto sería no agradecer tantos asombros y sonrisas, e ingrato no reconocer la impronta, en la educación sentimental de uno, de algunas de sus películas, como Mi nombre es sombra o Remando al viento, o de novelas como Los once y uno, De cuerpo presente, Trece veces trece, El hombre que soñaba demasiado o La suela de mis zapatos. “El cine no es imagen, es mirada”, nos dice G.S. en uno de sus aforismos, recogidos en El secreto del cristal. ¿Y qué otra cosa es la literatura? La literatura es, por cierto, el título con el que reunió sus mejores relatos en Alfaguara allá por 1997, con atinado y sumario prólogo de J.J. Millás. Vuelven ahora esos y otros libros a aparecer en la misma editorial bajo el título de Las fuentes del Nilo. A la vez, ve la luz una nueva novela, El síndrome de Albatros (Seix Barral), donde el autor vuelve a jugar con el lector con sus giros argumentales y sus dos ingredientes principales, humor e ingenio. ¿Es posible el humor sin inteligencia? No lo parece leyendo sus tramas trepidantes, protagonizadas casi siempre por desencantados funcionarios de la vida ya en manos del cinismo (un escritor en crisis creativa, un crítico teatral, un periodista), que sin comerlo ni beberlo se ven envueltos en rocambolescas situaciones que van enmarañando la trama hasta que se da al lector, a punto de arrojar la toalla, el dato que necesitaba para ver de nuevo, como en leva de niebla, cada cosa en su sitio. No siempre es igual de generoso G.S., como en El síndrome de Albatros, donde no es que no pueda llegar uno a desenredar la madeja, sino a saber siquiera si hay un hilo o ciento. No me resisto, con todo, a trasladar aquí algunas pinceladas del genio e ingenio marca de la casa:


“Es práctico vivir cerca del cementerio. Los que van a morir pueden ir andando a la tumba.”


“Nunca voy al entierro de alguien que no vendrá al mío.”


“Se trataba de un caso de asesinato. De esos que se leen de pasada y que, como las catástrofes distantes, hace más confortable nuestro sillón.”


“Siempre me han interesado las viudas. Son mujeres que gozan del privilegio de vivir por segunda vez.”


“No había dejado de ser nunca el niño desvalido que sólo pensaba en regresar al lugar del origen por el mismo agujero por el que había salido.”


“No le parece aceptable que la fricción de dos órganos esté en el origen de la vida y, en ocasiones, desencadene pasiones incontrolables de terroríficas consecuencias.”


“Como todo especímen enamorado, carece de sentido del humor.”


“Perdiendo el sentido del ridículo y un porcentaje de dignidad (...)”


“Eres una maravillosa actriz que tiene la virtud de no parecerlo.”


“Todo pasa sólo una vez y, una vez vivido, nadie lo cuenta nunca de la misma manera.”


“Asumir como propio el destino del corcho en la corriente.”


“Ten cuidado; cada vez que barajes las cartas cambiará la partida.”

martes, 24 de enero de 2012

ESGUINCE EN SOL M

De vez en cuando la vida nos besa en la boca.  Por ejemplo (y es un beso casto, como a prima, pero un beso al fin), cuando aparece en mitad de la jornada del lunes un horizonte de casi una hora para hacer lo que me venga en gana, y se me ocurre una idea mejor que ponerme a tocar o subir a la cafetería del conservatorio, y es dejar constancia de la deferencia que el azar y una pelota de baloncesto han tenido hoy conmigo mientras escucho el Krönungkoncert para piano de Mozart, que parecía aguardar precisamente este instante escondido entre tantos tediosos, deprimentes discos de flauta. Desgraciadamente, la versión, una de esas económicas que compraba de joven (las caras las robaba), corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Ljubljana, que más que interpretar la música se diría que la ejecuta. Del pianista, lo menos malo que se puede decir es que su interpretación se ve afectada por sus creencias religiosas, inequívocamente cristianas: la mano izquierda no sabe lo que hace la derecha. Para más inri, la grabación, realizada durante un concierto, se escucha plagada de ruiditos, sobre todo esas toses contagiosas entre movimientos. (Recuerdo ahora una grabación en vivo de la Pasión según San Mateo, dirigida por Furtwängler, en la que en un momento dado se escuchaba de fondo uno de esos roncos teléfonos antediluvianos).

A Mozart hay que aguantarle muchos (muchos) minutos inanes hasta que llega un motivo que causa emoción, pero lo curioso es que casi siempre acaba llegando. Uno ha sufrido lo suyo con su música para flauta, especialmente con su Concierto en Sol M, indefectible piedra de toque en cualquier prueba orquestal que, exceptuando el movimiento lento, no es más que una sucesión de escalas, arpegios y series de terceras. Aburrido como una exhibición de pirotecnia. Quizá me suceda con él como con tantas canciones de los Beatles, que de tan oídas las aborrezco y ya no soy capaz de escucharlas objetivamente, con oído limpio. Aun así, hay que sufrirlo cada vez que un alumno de quinto o sexto lo toca, pues hay que reconocer que, didácticamente, Mozart, como Bach, es insustituible. De puro desnudo, ningún compositor que aporte tanto al buen intérprete ni ponga tan en evidencia al malo.

domingo, 22 de enero de 2012

HOMENAJE

            Residencial "Los Álamos" (los álamos que han talado para construir el residencial).

sábado, 21 de enero de 2012

FARRESCAS

Del reverso del día rescato varias conversaciones farrescas. G. da en el clavo de la ironía al bautizar con la expresión “chandalismo ilustrado” a la proliferación de capuchas, ropa deportiva y gorras en los bares. No se sabe aún lo que perdemos en esta homogeneización a la americana, apreciable en muchos otros aspectos como la alimentación o las series televisivas, por acudir a lo más evidente. Más diálogos:

–¿Cómo sales con este?
–Era la última opción.

–¿Qué me decías?
–¿Qué te estaba contando?
(Fumaban).

–Fíjate a ver si se me quedan.
(Si se me queda mirando un grupo de chicas que acaba de entrar en el bar).

–Hoy me temo cuatro, cuatro y media.
(Sobre la hora de retirada).

                                                                       G.

martes, 17 de enero de 2012

EL CORAZÓN DE DIOS

        Ha muerto Carlos Pujol. Su última lección fue una carta a Dios, al que tan pronto vería. Le trata en ella de tú, como al amigo que no admite cumplidos, le confía sus dudas, le reprocha sus silencios -que en realidad son nuestros-, su exigencia de espera, de olvido. Pero de igual modo no olvida él agradecer su paciencia, la disposición de quien, como un fuego alegre, nos estará esperando, paternal, cuando el frío llegue. Bien parece su arreglo: Dios le da el carbonero, su copla metálica, y él la devuelve en verbo, canto por canto: "Aquí está el carbonero con su fe, / que es pobrísima cosa (...) / solo te puedo dar lo que me das. / Hasta que el tiempo acabe." "Quédate un poco más, que ya oscurece", le pide en otra ocasión, consciente de la cercanía del final. Alegrémonos por quien está ya en las mejores manos, escuchando, ya sin interferencias, "la voz que habla callando desde dentro."

                                            La verdad de tu noche será clara
                                            después del apagón
                                            de las luces de aquellos tiovivos
                                            que giran, suben, bajan, sin cansarse
                                            del poder y la gloria, del chinchín.
                                            Terminada la feria, cuando quede
                                            inmóvil en lo oscuro el artefacto,
                                            ¿qué juego inventarás?
                                            ¿Dar vueltas y más vueltas
                                            al ruedo de los mundos,
                                            igual que las estrellas que iluminan
                                            porque son muy felices?
                                            ¿O pasar del trajín a contemplarte
como a un padre que da por concluido
                                            su trabajo bien hecho y misterioso?  

                                                              (De El corazón de Dios)

DE LA EDUCACIÓN

         La anunciada modificación de la llamada Ley del Menor por parte del Gobierno, a raíz de la sentencia del caso de Marta del Castillo, viene pintiparada para deslibretar otra reliquia, esta con fecha de 22 de julio de 2009.

*   *   *

Los medios de comunicación han reabierto estos días el manido debate de la violencia juvenil a raíz de las violaciones múltiples sufridas por dos niñas a manos de menores de edad. Columnistas de periódicos y contertulios radiofónicos verterán hoy y mañana, acaso pasado, su decisiva opinión, la que aportará el matiz definitivo.

En el ruedo político, los principales partidos, que en los medios son los únicos, dispondrán de un nuevo campo de batalla para tirarse los trastos a la cabeza. ¡Más madera! Justo lo que necesitamos. Por supuesto, faltó tiempo para reacciones oportunistas como la del PP, que exige ahora una modificación urgente de la Ley del Menor, que no contempla penas de cárcel para los menores de edad ni reclusión para los menores de catorce años, a la vez que ofrece a las familias afectadas todo su apoyo y su calor. Si la presión social aumenta o se dan nuevos casos, tal vez el Gobierno socialista “abra el debate”, preparando el terreno con declaraciones más o menos extemporáneas o contradictorias a cargo de ministros y ministras y otros miembros y miembras relevantes del PSOE, dando una nueva muestra de esa irritante tendencia a actuar después de los hechos, y no previamente a fin de evitarlos.

Un presentador de televisión, con gesto conturbado, deja en el aire, antes del sensacionalista reportaje –esa cámara subjetiva recreando la secuencia en el lugar de los hechos– la afectada pregunta: "¿qué le ocurre a nuestra juventud?"

Mientras lavo los platos, en el camping donde paso unos días del verano, llega al fregadero adyacente una pareja con un niño pequeño. El padre se lava las manos profusamente, tanto en el tiempo como en el agua empleados, pues esta no deja de salir, como es natural, al no ser cerrado el grifo en los dos minutos que dura la operación ante la mirada embobada del niño, que crecerá sin valorar la necesidad de cuidar de los bienes comunes.

Al poco veo subir a un señor con un niño, una niña y un precioso cachorro de dálmata que, tras detenerse, vomita en medio del camino. “Ha vomitado”, dice entonces la niña. “Vamos”, responde el señor sin llegar a detenerse, y sigue caminando, no sin echar alguna mirada furtiva, acaso alguien hubiera presenciado la escena. Este irresponsable sujeto no está enseñando a sus hijos algo tan básico como asumir las responsabilidades que comporta el disfrute de un bien.

En estos dos lances, que podríamos multiplicar ad infinitum, hallamos una parte de la respuesta que requería el ceñudo presentador. Por cierto, que la labor didáctica de la televisión vendría aquí muy al caso, pues no es en menor medida parte también del problema. Para muestra este botón: finalizado el noticiario, en el mismo canal, se escucha una voz femenina que lee el siguiente texto sobreimpresionado en pantalla bajo el rótulo “Micropoemas”: “Cuando dejemos de enamorarnos como perras nos aburriremos como ostras”. ¿Qué ganamos trivializando el más neto sentimiento humano? Sólo mensajes que empujan al hedonismo más egoísta, a la envidia, a la sexualización.

Alguien nos podría tachar de exagerados al relacionar directamente este tipo de conductas de los llamados adultos con los desmanes cometidos por sus hijos, pero si nos atenemos a la pregunta de qué ocurre para que una generación que “lo tiene todo” demuestre sin embargo no tener lo que hay que tener, habría que responder en primer lugar que es víctima de la dejación de las responsabilidades de unos padres que no han asumido los problemas sentándose a hablar con sus hijos ni han sido capaces de dar, sí, una bofetada en el momento necesario, cosa que por cierto ahora puede llevar –y de hecho ha llevado– a una madre o un padre a la cárcel. Otra manera de educar mal, esta vez desde el Estado.

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, dejó dicho Aristóteles.

Cada cosa mal hecha muere una mariposa. ¿Por qué viven tan poco?

domingo, 15 de enero de 2012

ALCALDADAS

Andamos otra vez a vueltas con la Gürtel y tenemos que escuchar de nuevo las alcaldadas de la Barberá, que dice ahora que "un bolso de Louis Vuitton es un regalo habitual". Por ahorrarme la mala sangre de volver sobre ello, dejo aquí un texto fechado en agosto de 2009, librándolo de la tumba de su libreta y alimentando de paso la famélica sección "Archivo".

                                                          *   *   *

“Todos, absolutamente todos los políticos, reciben regalos”.

La sorprendente declaración, último donaire proferido por la regidora de Valencia, la Excelentísima Sra. Rita Barberá, pretende salir al paso de la información periodística que la acusa de recibir bolsos de la marca Louis Vuitton, valorados en varios miles de euros, de parte de Álvaro Pérez “El Bigotes”, cabecilla de la trama Gürtel en Valencia. La noticia sale a la palestra tras varios meses de investigación sobre los trajes que Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana, recibió supuestamente de la trama corrupta. La contraprestación a esas dádivas es lo que está investigando el TSJV.

Si desde el PP primero se negaban los regalos y después se minimizaba su importancia en razón de su escaso montante económico -como si el delito fuese cuestión de grado-, ahora la ínclita alcaldesa, que ha hecho del populismo su bandera, emplea, no sin inteligencia, la táctica del ventilador. Nada parece importarle echar a los leones a la totalidad de la clase política, a la que pertenece, ni contribuir a su depreciación. “¡No me van a callar!”, amenaza furiosa. Mañana -estoy convencido de ello- se escucharán en cada cafetería de Valencia no pocas voces que ensalzarán su sinceridad. “La única que se atreve a llamar a las cosas por su nombre”, dirán unos; “Con un par”, otros.

En unas declaraciones a pie de chiringuito, la portavoz en el Congreso del PP, María Dolores de Cospedal, presenta a su partido como víctima de una conspiración judicial y mediática y anuncia la interposición de una querella (sin aclarar contra quién) para denunciar la filtración a los medios de comunicación de nuevos detalles de la investigación, insinuando, en una acusación gravísima y sin precedentes en nuestra democracia, la idea de que el gobierno utiliza las instituciones y medios del Estado para realizar escuchas ilegales a su adversario político.

Qué bien se aprecia en las situaciones apuradas aquello tan bellamente denominado como altura de miras. Baste recordar que un exmilitante de ese partido, Vicente Sanz, casualmente también en Valencia, donde fue presidente provincial de su partido, fue grabado en una conversación telefónica en la que aseguraba estar en política “para forrarse”, y tras cesar en ese cargo fue premiado al año siguiente con la Jefatura de Personal primero, y la Secretaría General después, de la Radiotelevisión Valenciana por defender tan elevados ideales. Motivador ejemplo. Por cierto, que duró en el cargo lo que tardó en ser procesado por abuso sexual supuestamente cometido contra tres trabajadoras del ente, que aportaron grabaciones en vídeo y mensajes de móvil como prueba de las vejaciones. Veremos cuál será su próximo cargo cuando todo se arregle.

Pasma el doble rasero con que miden en el PP sus casos de corrupción y los del PSOE (llegaron exigir la dimisión de la ministra de defensa por haber contraído la gripe A dos niños en la excursión de un colegio a una base militar). Desde luego, nadie espera que Dª. Rita reconozca que sí, que la han pillado, que se retira del servicio público y que a partir de ahora se dedicará a la caridad (podría subastar sus bolsos, algunos valorados en 4000 euros, y donar la suma obtenida a la beneficencia), o a la ecología: aunque algunos, irónicos, dirían que ya ha hecho bastante, por poder podría hasta cobijar un nido en la cabeza.

Yo de mayor, político. (En Valencia y con los buenos, claro).


sábado, 14 de enero de 2012

MI RUISEÑOR

A pesar de mis frustrantes lagunas en Historia, de haber olvidado tantas veces como memoricé el árbol genealógico de los Austrias y los Borbones, de mi ignorancia enciclopédica en materia económica, aun en estos tiempos en que los telediarios abren con el íbex y la prima de riesgo (¿y quién es Riesgo?), ningún conocimiento me podría haber dado hoy mayor satisfacción que haber averiguado que el pájaro que vi tantas veces en los álamos junto a la antigua granja escuela es el pito real, y que el canto que aceché tantos amaneceres en la fosca maleza a los pies del psiquiátrico es, como sospechaba, el del ruiseñor.

martes, 10 de enero de 2012

domingo, 8 de enero de 2012

TIERRA DE HOMBRES

De una novela de Saint-Exupéry sale uno, como de una película de Miyazaki o de un cuadro de Friedrich, creyéndose mejor, siéndolo por tanto, con el propósito más o menos duradero pero firme en su resolución de intentar ser digno de aquella trama, de aquellos personajes, de aquella mirada limpia.

miércoles, 4 de enero de 2012

KLEE POETA


Donde menos se espera salta la liebre. Supe por un documental que Paul Klee escribió, además de un diario y numerosos tratados teóricos y pedagógicos, un libro con sus versos, y quiso el azar, que tantas veces parece dirigido e intencionado, que esa misma semana diera en la biblioteca con un volumen que recogía su obra poética, traducida por Andrés Sánchez Pascual en la colección La forma de la luz (Ediciones de la rosa cúbica). Por su epílogo conocí que también fue en su juventud violinista profesional, tocando varios años con la orquesta sinfónica de Berna.

Abre el libro esta reflexión del autor: “¡Tengo veintiún años! Nunca he dudado de mi vitalidad. Pero ¿qué sucederá con el arte elegido? En el fondo soy poeta, pero el saber que lo soy no debería ser un obstáculo en las obras plásticas”. Evidentemente no lo fue. Dejo aquí anotados estos versos sin título, dignos de Hölderlin:

Dos son las montañas
luminosas y claras,

la montaña de los animales
y la montaña de los dioses.

Pero entre ellas yace
el valle en penumbra de los hombres.

Si alguna vez mira uno hacia arriba
lo sobrecoge, vislumbradora,
una nostalgia inextinguible,
a él, que sabe que no sabe,
de quienes no saben que no saben
y de quienes saben que saben.

lunes, 2 de enero de 2012

CLAMORES

Las campanas tocan a muerto. Al salir de la iglesia, una niebla invernal que se enreda en las viñas acompaña a la comitiva camino del cementerio. Se diría que la niebla ahonda el silencio, como, paradójicamente, el amortiguado murmurio de las pisadas sobre la gravilla, el roce de las chaquetas de cuero, los pantalones de pana, los abrigos de astracán. Cuando en el camposanto el cura comienza a rociar con el hisopo el nicho equivocado, toda la dignidad del ceremonial de la muerte se desmorona y quedan los deudos solos frente a ese espejo insondable que sólo refleja la inexistencia, la nada.


domingo, 1 de enero de 2012

MONEDAS PARA LUEGO

       Dejar sobre el papel el instante, como el niño que guarda una moneda para luego, para poder recobrar siquiera una parte del calor de aquella hora de luz: unos minutos de la primera noche del año en el balcón, a solas con la monserga de la fuente; un paseo de buena mañana por las callejuelas del Barrio Húmedo, sorteando la muda desolación de serpentinas, antifaces y gorros de papanoel pisoteados, en dirección al rastro de Zapaterías, donde adquiero casi de balde las Obras Selectas de Gómez de la Serna en Plenitud, mil monedas para luego…

        Dejar aquí el instante a sabiendas de que el árbol de ese recuerdo irá perdiendo sus flores, sus hojas y hasta sus ramas, hasta ser sólo tronco, tronco mondo, pero tronco al fin.


sábado, 31 de diciembre de 2011

EL AUTOR EN APUROS

 Los padres salen al vermú con unos amigos –cosa de una hora– y dejan al bebé durmiendo en compañía de su tío y su abuelo, que trajina en la cocina. Empieza sollozando. El llanto va a más y hace que lo cojan en brazos y lo paseen. Pero su inquietud va en aumento y ya llora seguido, a pesar de que su tío lo intenta todo. No hay peluche que pare esto, llega a pensar, ya tan desesperado como el niño.

       Fue oír la voz de la madre y sufrir su rostro como un estiramiento de orejas y un redoblamiento de atención perrunos. El llanto paró en seco. Llegaba al fin el consuelo líquido que el rapaz exigía, el único que su tío no podía prodigar, por mucho que le tocara la ocarina primero y la flauta de pico después.

jueves, 29 de diciembre de 2011

LA CASA DEL DOLOR

Cuando la tristeza vuelva -y vuelve siempre-; cuando hayas hecho llorar a quien te quiere, y las palabras no sirvan; cuando gires en la espiral del remolino, cada vez más cerca de su centro; entonces, no luches contra el agua. Ahonda el sentimiento. No pienses todavía. Toma una de esas píldoras -Naoko, Shadowlands, Dosis modernas- que otras veces te hicieron caer a lo más hondo, donde hallarás -sólo allí- refugio de amor propio. Si es el hogar el lugar al que siempre se regresa, es hogar la tristeza. No luches. Sólo quiérete. Y aprende.
  

Mc Enroe: "Naoko" (de Tú nunca morirás, 2009)

martes, 27 de diciembre de 2011

LO BUENO CONOCIDO

Botas, Machado, Borges, Pereira... Qué pocas nuevas lecturas igualarán a estas relecturas. Cuántos libros me sobran. Cuánto mineral por extraer aún de estos que aguardan en la estantería. Como si lo importante, al cabo, fuera haber leído cien libros más o menos. Cuánta prisa para qué. Cuánto no comprendido.

sábado, 24 de diciembre de 2011

EL RAYO PALPITANTE

          

Otro poema del mundo: ver cómo cuaja el día sobre los campos escarchados, las ramas yertas, los ríos coagulados, la pátina blanca de los tejados de las estaciones derrotadas frente a las que se detiene este viejo tren que para en todos los pueblos de mala muerte, de buena vida.

Súbitamente, a la velocidad del rayo, se cruza con el nuestro otro tren. Apenas coincidimos unos segundos, pero en ellos habremos estado a un metro de cuántas personas, que han pasado como bultos ante nosotros sin que hayamos podido siquiera mirarles los ojos. Qué fugaces han sido sus vidas para nosotros, las nuestras para ellos. Así debe de vernos la eternidad. Para la Historia no somos sino pasajeros invisibles que duran lo que para nosotros el rayo, y cuyo destino sólo un desconocido jefe de estación conoce.

 
                                                                  Juan Hurle: "Distance"


miércoles, 21 de diciembre de 2011

DOS INTENTOS DE POÉTICA EN FORMA DE RÉPLICA

EN DOS PALABRAS
                                                                         
                                                                            Dalia de gran ombligo
                                                                              amarillo y sin aroma,
                                                                        yesca a la menor caricia,
                                                                           yunta, yunque, yuruma
                                                                      más sabrosa. Yugo ínfimo,
                                                                                 médula panificable.

                                                             POETA LEONÉS

¿Y qué?

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(NECRO)LÓGICA

Vida es una cosa, poesía es otra (...) No los mezclemos. El poeta empieza donde el hombre acaba. El destino de este es vivir su itinerario humano; la misión de aquel es inventar lo que no existe. De esta manera se justifica el oficio poético. El poeta aumenta el mundo, añadiendo a lo real, que ya está ahí por sí mismo...

                                                                                                               J. ORTEGA Y GASSET
                                                                                              (La deshumanización del arte)

Si comienza tu vida
                                                         donde fina la vida
                                                         del que te da la vida,
                                                         muerta naces, poesía.

martes, 20 de diciembre de 2011

EQUUS

Los burros no viven, esperan.
*   *   *
Feroz capitalismo: el código de barras hasta en las pobres cebras.
*   *   *
Cada vez que me hablan de alguien noble a quien no conozco, no puedo evitar ponerle cara de caballo.

UN GOBIERNO SERIO

Sintió uno, desde que las cosas empezaron a torcérsele, cierta lástima por Zapatero. No vamos a volver sobre el incuestionable despilfarro de las Administraciones ni a cebarnos en su ingenuidad cuando sacaba pecho afirmando que la nuestra era una economía de Champions League, pocos meses antes de ser arrasados por la marea de una crisis que tardó más de un año en aceptar, tras sucesivas desaceleraciones, tímidas primero y aceleradas después. Se le veía tan superado por la situación, tan desaparecido al final, cuando acabó por ceder ante el chantaje sin fin de los mercados, insaciables por naturaleza, que eludió uno la fácil tentación de darle al tentetieso, deporte nacional promovido por los medios más facciosos donde el calificativo más suave que le cayó encima a ZP fue el de iluso.

En ciertos asuntos todos podemos equivocarnos. También se le ocurrió a uno en cierta ocasión oferecerse voluntario como representante de escalera, y por aquel trago amargo conoció la verdad de la canción aquélla: "Ay Manolete, si no sabes torear pa´ qué te metes". La diferencia, importante, radica en la escala de ambos errores. Lo mucho que se pueda reprochar a Zapatero será en función de su aptitud para la responsabilidad que asumió, pero no creo que nadie pueda dudar de sus buenas intenciones, lo que en política, visto lo visto, no es poco, aunque tampoco suficiente.

Ahora bien, la situación, de la que es responsable en la parte que le corresponde, no admite reduccionismos absurdos. Rajoy, que se ha pasado la legislatura en el cable, aguardando a que el Gobierno le cayera en las manos como fruta madura, y metiendo algún palito en la rueda de vez en cuando, por no hacer mudanza en la costumbre de su partido, tendrá que empezar a decir algo más aparte de que España es un gran país, que la prioridad es la creación de empleo o que hay que recuperar la confianza de los mercados. Leemos ahora en los medios de la derecha más sectaria, tras la merecida debacle socialista, que la presión de aquéllos sobre España aflojará en cuanto vean que al frente del país hay “un gobierno serio”. ¿Quién es ahora el iluso?

viernes, 16 de diciembre de 2011

BUENISMO (DE VEZ EN CUANDO ALGUNA TONTERÍA)

Como en cada sorteo de la Champions o de la Copa del Rey, intercambio un par de mensajes de móvil con un familiar lamentablemente errado en el objeto de su afición. La repetida gracia del asunto radica en ponderar la calidad del rival del equipo de uno (así sea el Cluj o el Victoria Pilzen) y ningunear al rival del rival, llámese Chelsea o Milán.

En el fuego cruzado de hoy mi interlocutor, extrañamente indulgente con los excesos de Mouriño (el último ha sido escudarse en la suerte para justificar su reciente derrota liguera contra el Barcelona, soslayando cualquier atisbo de autocrítica), él que parece persona ponderada y sana, abducido como tantos por el incendiario gurú, carga contra el buenismo de Guardiola, que tiende a exagerar la dificultad de sus rivales para evitar la relajación de sus jugadores. Su ataque a Pep exige una respuesta contundente y a la vez elegante. Improviso unos ripios de aire frayluisiano que acaban siendo un serventesio decente -decente para ser lo que es-, con la intención de decir -sé que no- la última palabra:

Buenismo no, que elemental prudencia
conviene de los grandes al estado.
Más le cumpliera a otros la decencia
de no cargar sus cargos al mal hado.

EL TORERO DEL MOROSO

Acodado en la terraza de este cuarto piso, desde la que se observa el parque de San Francisco alfombrado con las hojas de sus plátanos y castaños, disfruta uno de la única película que, vista a diario, no cansa, la de la vida, acaso porque los rostros de los actores se renuevan constantemente. La secuencia de escenas poco ha variado en el tiempo: la de los barrenderos, como no sea en los aparejos que el ayuntamiento les suministra para realizar su labor; la de las jóvenes, que van o vienen del instituto apretando sus carpetas contra su pecho con idéntico arrobo a las de hace un año o diez; la de la mujer que vacía al pie de un árbol una bolsa de pan para las palomas, desafiando la ordenanza municipal, desde hace tanta pena; y así.

Pero hay entre todos un lance simplón y cautivador, como simplona, cautivadora e irresistible es la observación del mar o de la lumbre, y es el de los coches que pasan calle abajo. Gusta uno de observar si se detienen o no cuando hay alguien esperando ante el paso de peatones (la estadística que estoy elaborando al respecto va muy igualada); y más aún de escrutar los aparcamientos, en los que tantas veces el conductor golpea al coche de atrás (nada más hilarante entonces que observar su reacción al salir, haciéndose el longuis las más de las veces, examinando las menos los posibles desperfectos). Es increíble lo que esta actividad recreativa estimula el espíritu crítico. Hay conductores que comprueban una a una el cierre de todas las puertas; otros que han tardado varios minutos en aparcar; y, entre éstos, los que salen del coche sembrando en derredor miradas hoscas, acaso alguien hubiera sido testigo de su impericia. Cuando he sido cazado por uno de éstos, curiosamente, he sentido un primer impulso de retirarme de la ventana, como si el que tuviera de qué avergonzarse fuera yo. Otras veces, y me remonto a una etapa más macarra, no pude reprimir un aplauso cínico ante el que el impericioso, tras detectar la fuente sonora, se alejaba corrido. Si era una chica joven, lo cual constituye, ignoro por qué atávico motivo, el súmmum de dicho recreo, todavía alguna se atrevió a dispararme un envenenado “gilipollas”. Increíble.

A una de estas vueltas pasó zumbando un pequeño turismo amarillo que lucía en el capó el siguiente rótulo sobreimpresionado en negro: El torero del moroso; y más abajo el inmodesto lema: los maestros del cobro. Además de un teléfono, completaba el conjunto un logotipo–según parece aditamento hoy imprescindible hasta en las más dudosas empresas–, que no podía ser otro que la estampa de un matador en escorzo de acabar de dar un muletazo a una res a la que uno imagina a punto de dar con los cuernos en la arena. Los actuales tiempos de crisis económica han disparado, como es sabido, el índice de morosidad en España, y al arrimo de tal circunstancia han proliferado las empresas de cobro de deudas, poniendo fin al monopolio de la pionera El cobrador del frac. Todos recordaremos haber visto con asombro a un tipo con chistera por la calle, o el coche blanquinegro de su franquicia, coloratura por cierto muy apropiada por ser también la de la urraca, ave conocida por su afición indiscriminada por lo ajeno. Un repaso a los nombres de algunas de estas empresas denota que, por la razón que fuere, no pueden evitar deslizar un toque de humor muy en la línea de nuestra mejor tradición picaresca: La sombra del moroso, El sindicato del cobro, La cruz del moroso, El zorro cobrador, El cobrador de blanco, El buda del moroso, La abadía del cobro, El pregonero del moroso, El cobrador de guante blanco, El monasterio del cobro...

En la página web de una de ellas se puede leer el siguiente texto, inquietantemente ambiguo: “disponemos del mejor equipo humano y los medios materiales para conseguir nuestros objetivos”. Ignoro a qué equipo humano puedan referirse. Uno se figura que una sola persona podría bastarse para regentar uno de esos tinglados, aunando en sí telefonista, detective y ejecutor de la deuda, y publicitándose de paso en sus desplazamientos en coche. Un emprendedor a lo Sam Spade pero en moderno y en cutre, teléfono móvil por pistola y en vez de americana y corbata un traje de luces, por ejemplo.

Respecto a los métodos empleados, si en un primer momento actúan de un modo similar, dirigiéndose telefónicamente a los presuntos morosos conminándoles a saldar sus deudas de un modo más o menos intimidatorio, un segundo paso, sugerido por tales nombres, da pie a una mayor especialización, pero con un punto en común: el paseíllo acosador con estrafalarios disfraces (de monje, de zorro, de torero...), siguiéndolos a todas partes embutidos en tales atuendos y denunciando a voz en grito su supuesta condición deudora. Es la parte folclórica del negocio. No es sin embargo el método más expeditivo: otras prácticas como las comunicaciones postales y telefónicas a empresas, clientes o particulares del entorno laboral y familiar del presunto moroso, e incluso las amenazas físicas, han valido a nueve directivos y empleados de La sombra del moroso, denunciados por la Agencia Española de Protección de Datos y varias asociaciones anticobro, condenas a penas de prisión por extorsión y asociación ilícita.

Seguiremos al tanto de las evoluciones de tan original manera de ganarse la vida.

lunes, 12 de diciembre de 2011

DEL COMER POCO Y MAL

Regresábamos a España después de una reparadora semana en Portugal. A los naturales encantos de aquel país, a la amabilidad de su gente y a su respeto por la tradición, añadiría yo la naturalidad en el acto de alimentarse, el no pretender convertir en arte la primera de nuestras necesidades. Allí uno puede comer por siete u ocho euros un prato do dia que incluye, además de una carne o un pescado con su guarnición de arroz, patatas o ensalada, la bebida y el postre, y a veces el café. Se me dirá que en España también tenemos nuestro menú del día, aunque a un precio algo mayor. La diferencia es que en Portugal la lacra de la nouvelle cuisine aún no se ha propagado allende los cenáculos finos, mientras que aquí siempre existe la amenaza de que el más remoto bar de carretera pretenda pasar por tal. Y ya sabemos que de elegante a hortera hay una raya de lápiz.

Regresábamos a España, decía, y lo avanzado de la hora nos llevó a tomar la salida hacia el primer restaurante que viéramos señalizado. Quiso el azar que diéramos con nuestras tripas en el Asador´s Jose, “la cuna del buen comer en el asador de los sibaritas”, según rezaba uno de los coloridos folletos promocionales que a la entrada del mismo había. Era un lugar incalificable. Al entrar quedamos boquiabiertos ante la pintoresca decoración que embutía cada rincón del inmenso y laberíntico local, en una suerte de horror vacui deudor del barroquizante atrezzo de los restaurantes chinos. Llamaban la atención, desde luego, las reproducciones de cartón piedra, algunas de tamaño natural, de un gorila aquí o una jirafa allá, pero destacaba el gran número de vacas pequeñas pintadas con colores chillones a las que hacía referencia el folleto: en un tamaño de letra mayor que el del propio nombre del restaurante se leía: “A POR EL GUINNESS. Asador´s Jose estará muy pronto en el libro Guinness de los récords no por las más de 200 vaquillas que hay en nuestros comedores, sino por sus más de 350 platos y su innovadora carta.” En la parte de atrás del díptico, que no tenía desperdicio, se leía una especie de poema encabezado por este estremecedor pareado: “Este Asador´s de amor, / este ligero beso de la tierra, que mi boca besa...” Y en las dos páginas interiores, los nombres de los diferentes salones (salón del sibarita, salón del glamour, salón del asadito, salón de la bodeguita y -no podía faltar- sala vip); la sorprendente oferta de carnes exóticas a la brasa (de cocodrilo, canguro, bisonte, camello, avestruz, ñu, caballo, cebra y potro); y las novedades, en las que, entre otras ocurrencias, nos llamó la atención la ensalada de pétalos de flores. Aún había espacio para una frase con ínfulas filosóficas, auténtica y temible declaración de intenciones, atribuida a una tal J.M.B. (imagino que el dueño del tinglado): “Si todos los hombres se alimentan, solamente unos pocos saben comer, y es con la reflexión, con el pensamiento como debemos elegir nuestros platos, y con la imaginación degustarlos”. Con todas estas tonterías nos íbamos poniendo en lo peor y tentándonos la cartera.

Dadas las dificultades planteadas para elegir plato de entre los cientos que había en dicha carta de Guinness, resolvimos pedir tres tablas y dos ensaladas, ante la preocupación patéticamente pintada en la cara de la camarera que nos sirvió, que nos aconsejaba que pidiéramos otra tabla más, pues creía que nos quedábamos “un poquito cortos”, consejo que no seguimos y cosa que no sucedió. Y eso que no contábamos con que la ensalada de gambas y etcétera tuviera el número mínimo de ellas para justificar ese plural, es decir, dos, ni con que el contenido de la otra hubiera cabido en un plato la mitad de grande. El problema, con todo, no era de cantidad. Como quiera que continuamente preguntaba cada empleado que pasaba por allí qué tal iba la cosa, hubo que acabar diciéndoles que la carne no era buena y estaba mal cocinada, ante lo cual lo único que se les ocurrió decirnos era que podían pasarla un poco más. Fue tal vez por ello que, al finalizar, se llegó hasta nuestra mesa un camarero con una botella de champán    -abierta- a la que invitaba la casa, invitación que no venía a cuento y que declinamos, pidiendo la cuenta.

Salimos del local hora y media después de haber entrado (enojoso retraso dado el largo camino que todavía teníamos por delante), habiéndonos gastado cada uno tres veces más que en Oporto el día anterior y execrando la plaga de restauradores modernos y artistizantes que no saben dar al cliente lo que quiere y se desviven por darle lo que no quiere, y que además -y es lo más insufrible- pretenden hacerle sentir tacaño para mayor beneficio.

        Como en esos restaurantes de menú donde, acabado el segundo plato, le preguntan a uno si va a tomar postre. Un día, como quiera que la comida había sido horrenda, contesté -mal hecho-: “Naturalmente que voy a tomar postre, ¿o no lo voy a pagar? Yo donde pago cago”.

 

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA HUELLA NOBLE DEL TIEMPO

Dejó escrito Borges en el evocador poema "Montevideo" refiriéndose a la capital uruguaya: “Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente”. Ruando el laberinto de la Alfama, en Lisboa, la decadencia de las calles del barrio medieval de Guarda, apenas soslayada por los azulejos que ennoblecen sus nombres entre los desconchones de los muros, la blanca uniformidad de ese suspiro del mar que es Ericeira, pienso que acaso Portugal es la España que tuvimos, un país que desoyendo los cantos de sirena de la globalización se ha mantenido fiel a su carácter, orgulloso de sí, sabedor de que el turista es un visitante eventual al que no hay por qué contentar a cualquier precio. Un país que no ha traicionado la obra de sus antepasados ni ha sido víctima de alcaldes artistizantes de uno u otro signo que han querido borrar con su huella, insignificante como dañina, la huella noble del tiempo.

martes, 6 de diciembre de 2011

GLÓSÓLI

Después de cinco días con la niebla agarrada al río, por fin el sol ha podido con ella. Por un día la cosa puede tener su gracia y hasta parecernos romántica, pero a partir del segundo... El caso es que primero se adueñó del aire una luz cegadora y empezamos a vislumbrar la otra acera, el final de la calle, la torre de la iglesia, y de repente esos perfiles difusos cobraron relieve y un sol tutelar nos bañó de calor por dentro y por fuera, y los desconocidos que tuvimos tiempo para saber del prodigio nos miramos sonrientes. Por lo demás, todo seguía en su sitio. Al cruzar el puente de hierro he sentido que podría volar. Afortunadamente no lo he intentado, pero he escuchado "Glósóli", sol resplandeciente en islandés, y al final no he podido evitar echar a correr, agradecido, Dios, agradecido. Takk, Sigur Rós. 

Sigur Rós. Glósóli (de Takk, 2005)