martes, 28 de junio de 2022

DIARIO DE LIORDES, Y II

 

Escarmentado con la cola que tuve que esperar ayer, aproveché para sacar también el billete para el primer teleférico de hoy, a las 9. El desayuno del hotel está mejor que bien, con fruta, un sobao como un adoquín y dos frisuelos bien ricos, aunque le salían mejor a abu. A la ventaja de estar ya caminando a las 9:15 se suma la energía que aportará tan sólido forraje. Mi intención es subir por la canal de San Luis en dirección a la horcada Verde, si se tercia ascender la torre de Altaíz o el pico San Carlos (o los dos ya que están juntos) y seguir hacia el tiro de Casares para cruzar la canal Ancha, bajar hasta el lago Cimero y volver por Liordes y los Tornos. Tenía la excursión de ayer por aperitivo de la de hoy, pero pronto veré que era más bien al revés.

La canal de San Luis sube cómodamente en dirección a la colladina de las Nieves y la Padiorna. Debo dejarla a mi izquierda para girar en dirección a la torre de Altaíz, que he rodeado. Unos hitos mal puestos me llevan a abandonar la senda antes de tiempo, tragándome el pedrero del hoyo. Habría sido mejor apurar el camino y cruzar a más altura por unas traviesas rocosas. Los pedreros son buenos para bajar (siempre que la piedra sea menuda) pero malos para subir. Al pisar la piedra en la pendiente, resbala. Si bajas, fenomenal: te baja; pero si subes es un esfuerzo doble. Pronto llego a un collado que da a un primer hoyo (o jou, como lo llaman los asturianos), el hoyo del Sedo. Ya se divisa, a la derecha, la horcada Verde, que me recuerda a una de esas ciudades deprimidas y algo dejadas porque no quedan de camino de ningún sitio. A mi izquierda tengo un pico bastante alto cuyo nombre no conozco. Miro el plano. Sólo aparece un punto con la cota: 2356 m. Si subo Altaíz y San Carlos tendré luego que bajar de nuevo al hoyo y volver a ascender en dirección al tiro de Casares.

Me da pereza y decido seguir y olvidarme de estos picos y de la horcada Verde. Hay cierto placer en la renuncia, sobre todo después de la liada de ayer. Llego al collado que deja atrás el hoyo del Sedo y ya diviso la collada Ancha, por la que pasaré, y detrás las Colladinas y el cordal del Friero, y aún más allá el macizo occidental, presidido por el perfil aguileño de Peña Santa de Castilla. Llegar a un collado es, después de hacer cumbre, el mejor momento para un montañero. Se ha salvado un relieve y se ofrece el siguiente, con bajada para empezar. Y esa nueva panorámica nos lava los ojos mientras el aire nos lava la piel.

A mi izquierda tengo el pico sin nombre que antes veía de frente. Lo de sin nombre es un decir. Todo tiene un nombre, o lo tuvo. Este pico es suficientemente alto como para ser tenido en cuenta (mide más que la Padiorna, al otro lado de la colladina de las Nieves) y no le hacen sombra otras cumbres cercanas. Lo ataco en un gozoso cresteo de diez minutos que será lo mejor del día. En la cima hay un precioso buzón con forma de escultura en metal de un montañero. Su placa revela que a otros llamó antes la atención esta ausencia de nombre: “Cumbre del 2000 y pico. 2356 m.”

Desde la cumbre se ve que se podría descender directamente a la vega de Liordes, llegando hasta el camino que baja de la Padiorna y enlaza con el que sigue hacia Collado Jermoso. Pero me apetece pasar por la collada Ancha, que tiene un bonito nevero, así que vuelvo sobre mis pasos hasta el collado de antes, al que sigue un nuevo hoyo. Bordeándolo hacia la derecha llegaría en breve al tiro de Casares. Pero sigo recto en dirección a la collada Ancha por un precioso y cómodo sendero hitado que, pasada la collada, bordea sin perder altura el siguiente hoyo, el de Los Llagus, hasta la primera colladina camino de Jermoso.

Pero mi intención es acortar hacia la izquierda en dirección al lago Cimero, que vi ayer desde la cumbre de torre Blanca. Hay en este hoyo grandes neveros. En uno de ellos, tumbados o sentados, nueve o diez rebecos combatiendo el calor. Son bastante confiados y no se mueven hasta que, a 20 metros de ellos, empiezo a bajar el nevero a saltos en su dirección.

Es llegar al lago y empezar a tronar. Hago una foto rápida y giro en dirección a la arcádica vega de Liordes.

Empieza a llover. Saco el chubasquero y pongo la funda a la mochila. Toca acelerar el paso. El chaparrón dura unos diez minutos, y le sigue un viento fresco delicioso. Al inicio de la bajada por los Tornos, que salva en un decir amén un desnivel de 900 metros, hay una estación meteorológica en la cual se registró en la madrugada 7 de enero de 2021 la temperatura más baja de la historia de España: -35,8˚. Los Tornos de Liordes, que se llaman así por las continuas vueltas del camino, se bajan bien, pero la subida, que no he hecho ni espero hacer, tiene que ser mortal. La senda va pegada a la ladera izquierda del monte según se baja, evitando el argayo central, a la que llaman canal del Embudo. Al otro lado de éste se ven, preciosas, las terrazas herbosas de la peña Remoña.

Por fin conecto con el camino de la Jenduda. Llego al coche a las tres.


sábado, 25 de junio de 2022

DIARIO DE LIORDES, I

 

Dispongo del viernes y el sábado para trotar nuevamente por Picos de Europa. Voy a la zona de Fuente Dé. Esta vez haré noche en un pequeño hotel cerca de Camaleño. El viaje desde Valladolid, de unas tres horas, tiene parada obligada en Moarves de Ojeda y su magnífica portada románica (el interior, a excepción de una pila también románica, no ofrece tanto interés).

Paro en el hotel a dejar las cosas y llego al teleférico sobre las diez. Me espera un caos de excursiones de institutos, ciclistas que pretenden subir con las bicis en el funicular y hordas de guiris lechosos. Toca esperar. Dos horas después estoy arriba. Lo malo es que la última bajada es a las seis, y dudo que me dé tiempo a llegar. Quiero subir la Torre Blanca por el refugio de Cabaña Verónica y la collada Blanca, y bajar por el mismo sitio. Calculo: en Verónica a la una y media, en la collada a las dos, cumbre a las tres y a las cinco o cinco y media en la estación superior de El Cable. Pero estas cuentas de la lechera rara vez se cumplen. No tienen en cuenta las 200 fotos que haré, ni los demorados descansos, porque uno no viene aquí a correr, sino a mirar y admirar, ni las veces que pararé por el placer de consultar el plano si acaso no reconozco alguna cumbre.

En las inmediaciones de Cabaña Verónica, el refugio guardado a más altitud de la Península (2325 m.), aparecen los primeros fósiles, sobre todo de crinoideos (esos que se parecen a los huesos de santo), lo que indica que de esta altura hacia abajo todo era agua. Es el momento de embuchar, y ahí aparecen las chovas piquigualdas, tan atrevidas que casi comen de la mano.

El terreno que sigue hasta la collada Blanca es bastante caótico, con continuas brechas y agujeros que hay que ir salvando, poniendo a veces las manos. Prefiero perder un poco de altura hasta un nevero que llega a la collada y permite seguir un ritmo uniforme. La nieve está en su punto de dureza y da mucha seguridad.

Desde la collada Blanca ya se ve el circo de Torrecerredo, hasta ahora tapado por el Tesorero, y el final de la canal de Dobresengros; también el Tiro Callejo y el hoyo Trasllambrión, con el Llambrión al fondo. Otra parada y un buen trago. La ola de calor se lleva mejor en altitud, pero aunque el aire es más fresco el sol atornilla inmisericorde. Cada poco tengo que beber, y empiezo a dudar de si tendré suficiente con los 3,5 litros de agua que cogí. Remato la subida por la cresta con puntuales desvíos a la ladera izquierda cuando el terreno lo dificulta. En la cima hay dos buzones.

Con sus 2619 metros, la de Torre Blanca, o Peña Blanca, es la cumbre más alta de Cantabria (cima que comparte con León), seguida de Peña Vieja (2617). Las vistas son magníficas, si bien el grupo del Llambrión, Tiro Tirso y Las LLastrias tapan el macizo occidental. Hago el selfie de rigor y la foto panorámica: la cresta de Altaíz, San Carlos, Torre del Hoyo Oscuro, Madejuno y Tiro Llago; la Remoña y la Padiorna enmarcando la vega de Liordes, Torre Salinas, Torre del Hoyo de Liordes y el Friero; más cerca el lago Cimero, y enfrente y a tiro de piedra el Tiro Tirso y el Llambrión; ya a la derecha el Tiro Callejo, la Palanca, la Celada y Puertas de Moeño; y tras el inmenso Hoyo Grande, los Picos de Dobresengros, Cabrones y Torrecerredo, las horcadas de Caín y don Carlos; en primer plano el Tesorero y los picos de Arenizas, y más atrás la Párdida y el Neverón, el Naranjo, los Campanarios, los Tiros Navarros; y ya Horcados Rojos, los Picos de Santa Ana, Peña Vieja y Peña Olvidada. Son casi las cuatro y ya veo que para llegar al último teleférico tendría que bajar a escape y por el mismo camino. Para las pocas veces al año que puedo venir aquí no me apetece andar a la carrera, ni desperdiciar la ocasión de caminar por sitios que no conozco, así que asumo que tendré que bajar por la Jenduda para salvar los 1500 metros de desnivel que me separan de Fuente Dé. Anochece muy tarde y hay que aprovecharlo. Esta resolución me anima a bajar todo tieso por el nevero y luego llegar hasta el otro lado de los hoyos Sengros, que para subir bordeé por el otro lado. Saltando por la nieve parece mentira que se pueda bajar en dos minutos lo que se tardó en subir una hora. Me lo paso como un indio, o mejor como un niño, lo que de niño queda en mí.

Luego sigo a media ladera por la base del Tiro Llago hasta el Tiro Casares. Esta zona es un tanto inhóspita, hay que ir buscando el mejor sitio, pues no hay camino. En ello se pierde mucho tiempo, porque hay que ir salvando las grietas que el agua ha ido labrando en la caliza. Es la parte más penosa del día. Aunque la peña me da sombra, la soledad es enorme, y el terreno incómodo. Se están juntando nubes y nada sería peor que me atrapara una tormenta en la estrecha canal de la Jenduda. Con esto de robinsonear me pasa como con los sacrificios en ajedrez: por uno que me sale bien me salen diez mal. De pronto siento frío en la cara. Sube de una sima con nieve en su fondo, una nieve que llevará ahí siglos. Los Picos de Europa son considerados el Himalaya de la espeleología. Su terreno kárstico ha propiciado que, si existen unos 20 “menos miles” en el planeta, la mitad estén aquí.

Llego por fin al Tiro Casares, por el que se pasa hacia el refugio de Collado Jermoso (mañana haré parte de ese veredero). Desde aquí ya conozco el camino, que enseguida pasa por debajo de la Horcada Verde. La senda desciende por pedrero, pero los argayos la han roto en mil sitios. Han debido de caer unas tormentas tremendas. Los neveros hacen en su superficie unos dibujos circulares que no son sino el relieve del granizo que los creó.

Casi no me queda agua, pero estoy cerca de Fuente Escondida. Paso por una bocamina que se introduce 100 metros montaña adentro (los conté el día que subí el Madejuno). La fuente está tapada por un gran nevero. No tendré más remedio que beber nieve. Retiro la capa más superficial y lleno una cantimplora. Echo la poca agua que me queda y agito. El calor la irá derritiendo poco a poco, al ritmo justo para poder ir dando tragos pequeños. Ya llego a la Vueltona y me cruzo en el camino de El Cable con tres rebecos, los únicos del día. Se distingue bien el tajo de la Jenduda, quizá la canal más estrecha y pindia de Picos (con excepción del final de la horcada de Pambuches). Hay a su inicio un mínimo valle herboso que es una delicia pero que, por la razón que sea, a muchos les parece inhóspito.

Luego el relieve se desploma, pero la bajada es más o menos cómoda si se va pegado a la pared derecha, evitando la piedra menuda. Al final de la canal hay una gran roca empotrada por la que hay que destrepar. La recuerdo de la única vez que bajé antes por aquí, con mi padre, hará unos 30 años. A la precaria cuerda que había entonces han añadido una cadena para agarrarse y escalones soldados a la roca. Salvado ese paso la canal se abre y hay que ir tendiendo hacia la izquierda, abandonando el argayo que la continúa, que da a un desventido, palabra que es sinónimo de “cortado” y que no figura ni en el diccionario académico ni en el Nuevo Tesoro ni en el CORDE ni en ningún lado, y que por eso yo usaré siempre que pueda (la conocí en una placa en Camarmeña). El camino sigue en zigzag hasta unirse con el que baja de los tornos de Liordes.

Con la tontería llego al coche a las nueve, pero tengo tiempo para ducharme antes de cenar. Qué placer, después de una paliza como la de hoy, sentir el agua fresca sobre la cabeza, comer sentado en una silla y no sobre piedra, dormir en una cama. Paseo la cena por el barrio de Lon. Paso un buen rato en el atrio de la ermita oyendo a los pájaros sin más, con un dulce olor a boñiga. Por el balcón abierto del cuarto entra el ruido del arroyo que atraviesa el pueblo. Cuando me tumbo aún entra luz.


sábado, 18 de junio de 2022

GALLINAS QUE ENTRAN

De vez en cuando llega una notificación: nuevo disco de Royksöpp, EP de Beach house, nuevo single de Nation of language. Y nos aguantamos las ganas y esperamos el momento propicio para escucharlos. Luego la mayoría de las veces esa ilusión, esa espera y esa noche en el patio con luna y sin tiempo valen más que lo que escuchamos. Pero siempre son más las gallinas que entran que las que salen. No esperaba ya nada del último disco de Placebo, y lo dejé en la tercera canción; sí lo esperaba del de Likke Ly, pero tampoco. Sin embargo, no hay semana sin sus dos o tres deslumbramientos en forma de canción ni sin su grupo a seguir. El de esta semana serán The legends; y las canciones, de Susumu Yokota, Mega bog y 070 Shake.

“Long long silk bridge”, de Susumu Yokota, empieza como la introducción de El Carnaval de los animales. Pronto entra una base rítmica a medio tiempo que recuerda a la época dorada del chill-out, tan injustamente denostado. Luego entran unas cuerdas que durante un minuto mantienen la música como en suspenso,  a la espera de una concreción de estos brochazos sonoros en una melodía más reconocible. Y esa melodía, que entra en 1:38 y alimenta la base rítmica de la que a la vez se alimenta, es de una sencillez que sobrecoge. Termina el tema de manera un tanto abrupta a los escasos tres minutos, y se pregunta uno por qué no alargarían, con sugestivos cambios en el ritmo, tan encantadora melodía. Yendo al disco se comprende: Symbol es una especie de miniatura en la que Yokota (cuya música, que no conocía, me recuerda a la de Isao Tomita) rinde homenaje a Debussy, Vivaldi y sobre todo Saint-Säens (con samples de obras célebres suyas) en temas que en su mayoría no pasan de los tres minutos.

Susumu Yokota: "Long long silk bridge" (de Symbol, 2004)


“Station to station”, de Mega bog, es una balada cuyo encanto está, una vez más, no tanto en lo que suena sino en cómo suena. La voz casi susurrada, tan al natural que no se la ha tocado en las notas graves, a las que llega mal, se ve apoyada por teclados tan tristones como brillantes. Cortes como los de 1:58 o 3.45 sólo hacen agradecer la nueva caída del tema, y ya acabamos en manos de la canción, sencilla por demás.

Mega bog: "Station to station" (de Life, and another, 2021)

“Skin and bones”, de 070 Shake, alias de la veinteañera estadounidense Danielle Balbuena, me hace no perder del todo la esperanza respecto a la música popular contemporánea. Mis hijas, de seis años, son inevitables víctimas del reggaetón, las chaneles y la indecencia dizquemusical imperante. Dudo mucho que puedan apreciar a Bob Marley, a la Creeedence o a Yes, al menos de momento. “El requetón es la mejor música del mundo”, me restriega con desfachatez Andrea con toda la intención. Sin embargo, con una canción como esta pienso que sí pueden conectar. Es otra balada (llamémosla así), qué coincidencia, con teclados punzantes y nostálgica hasta herir. La letra no es ninguna tontería. “Tú me tratas como si fuera algo más que piel y huesos, y eso cambió mi vida”. Aquí el valor añadido lo aportan los juegos de voces (con disonancias que van y vienen) y, sobre todo, el sabio tratamiento de la voz, que se beneficia de un buen uso (esto es, sin abuso) del autotune y, puntualmente, del vocoder. 

070 Shake: "Skin & bones" (de You can´t kill me, 2022)

sábado, 16 de abril de 2022

MASSIVE ATTACK PARA RANAS

Había escrito un poema y estaba de excelente humor. Salí a pasear por el campo con los auriculares. No recordaba una Semana Santa de tiempo tan benigno. Anoche asomé a las viñas y en el silencio con luna se oían las ranas de don Galo, que no estarán más cerca de dos kilómetros. Con la euforia se me agolpaban las ideas y las imágenes, y pensé lo de siempre, cómo puede ser que tenga cosas como este blog tan abandonadas cuando hay tantos motivos de celebración.

No sabía qué música poner. Me acabé acordando de Massive Attack y pasé el Mezzanine entero. Parece mentira que esta música tenga casi 30 años. Qué sensación imbatible de ir para atrás. Recuerdo haberlo escuchado también de cabo a rabo en un felizmente eterno viaje nocturno en coche, camino de la feria de Albacete, en un verano atolondrado. Qué decir del sonido hipnótico y humoso de este disco cumbre del trip hop, del aluvión de voces, los samples y el bajo envolvente, de la serenidad hiriente de "Teardrop", la fuerza que se desboca y retrocede en "Angel" o el accelerando final de "Group four".

Pero al escuchar "Black milk" me acordé de las ranas de anoche, y luego también en "Exchange", con su propina de grillos. Me los imagino croando y estridulando a su compás.

"Black milk"


"(Exchange)"

sábado, 26 de marzo de 2022

MÁS DE COLAPESCE

Ana Mena ha hecho un versión de "Musica leggerissima" que, sin estar mal, no le llega ni a los talones al original de Colapesce/Di Martino. Ni en los arreglos -tan peculiares como efectivos-, ni en los juegos de voces ni en las sutilezas de la letra. ¿Había necesidad de traducir allegro ma non troppo, que es un término musical, por un lamentable "alegre sólo un poco"? En fin, bienvenida sea la réplica si hace descubrir a más gente el original, cuyo surrealista vídeo le viene como anillo al dedo a la canción.

Colapesce/Di Martino: "Musica leggerissima" (de I mortali 2, 2021)

Pero Lorenzo Urciullo, alias Colapesce, es mucho más que esa canción. Hasta 16 hay en mi playlist. "Totale" no me gusta menos que "Musica leggerissima". Tampoco "Luna araba", tan Battiato. Esas dos ya las enlacé aquí.

La misma fuerza que esas tres canciones tiene "Cicale", en la que las dos voces sacan partido al delicado intervalo de 4ª, del que en España fueron maestros El último de la fila. 

"Cicale"

Pero el reverso tranquilo de Colapesce también es poderoso, como en el estatismo contemplativo de "Oasi", que me recuerda a Sparklehorse.

"Oasi"

"Il prossimo semestre" intercala una hilarante conversación entre el autor y su editor, en la que el primero sugiere que haya en el próximo disco una canción instrumental. "No, no no, strumentale no, la gente si annoia. Vai sul sicuro, scrivi una canzone d´amore".

"Il prossimo semestre"

Y qué decir de "Majorana", que tiene esa capacidad del arte digno de tal nombre de inyectarnos la nostalgia de lo no vivido.

"Majorana"

viernes, 25 de febrero de 2022

EL ALUMNO SAGAZ


-¿Te vas a disfrazar?

-Yo soy más de Halloween.

-Si en Halloween me dijiste que eras más de Carnaval.

-Me pillaste.


sábado, 19 de febrero de 2022

DORMI O FULMINE

 

A. Scarlatti: "Dormi o fulmine" (de Giuditta, 1697)
Contratenor: Filippo Mineccia
Grupo Nereydas (dir.: Javier Ulises Ullán)

domingo, 16 de enero de 2022

CLIO

Clio es una cantautora francesa del 87 que en su último álbum ha ofrecido una preciosa colaboración con Iggy pop, quien, con un registro de voz gravísimo, parece que va aceptando el otoño-invierno de su vida (imagino que ya no se sacará la chorra en sus conciertos). L´amour hélas, con sus canciones de dos o tres minutos y su intimismo recuerda a la canción francesa de toda la vida (Françoise Hardy por ejemplo), pero con programaciones y un sonido actualizado también en clave de baile. Los estribillos son su punto fuerte, y esto hace que las canciones vayan ganando en cada escucha, aunque conviene no abusar para que no se acabe secando la fuente. A este trabajo precedieron Clio (2016) y Déjà Venise (2019). Merece la pena dedicar media hora a escuchar cada uno de estos tres discos (el primero es un poco más flojo), y desde luego, seguir la pista de Clio.

Clio e Iggy pop: "L´appartement" (de L´amour hélas)


sábado, 25 de diciembre de 2021

25 DE DICIEMBRE

 Aunque me repita, la fecha y la canción lo merecen. Felices fiestas y salud.

Everything but the girl: "25th december" (de Amplified heart, 1994)

domingo, 5 de diciembre de 2021

LOS OTROS BACH

Es una lástima que sea tan poco conocida la valiosa obra de la saga de los Bach. La gigantesca figura de Johann Sebastian ha hecho injusta sombra a hijos (excepción hecha quizá de Carl Philipp Emanuel), abuelos, suegro, primos, tíos o primos de los tíos. Un álbum editado por Ricercar en 2015 recoge motetes de Johann Bach, Johann Christoph Bach y Johann Michael Bach. La interpretación, magnífica, corre a cargo del grupo vocal belga Vox luminis, dirigido por Lionel Meunier. Además, me parece una música especialmente adecuada para escuchar en Adviento.

Johann Bach: "Weint nicht um meinen Tod"

Johann Christoph Bach: "Der Mensch, vom Weibe geboren"

Johann Michael Bach: "Halt, was du hast"

sábado, 27 de noviembre de 2021

THE NOTWIST EN EL CUADERNO DIGITAL

En El cuaderno digital, una revisión del singularísimo grupo alemán The Notwist, con excusa de la publicación de Vertigo days (2021).

The Notwist: "Loose ends" (de Vertigo days, 2021)


domingo, 21 de noviembre de 2021

NOTICIAS DE JAY-JAY JOHANSON

Nuevo álbum del sueco Jay-Jay Johanson. Desconcertante para quienes como servidor desconectaron después del enorme Rush, de 2005. No lo será para quienes hayan seguido una trayectoria, la de estos últimos 15 años largos, que no me parece desdeñable escuchada ahora por encima. El JJJ de ahora se mece en medios tiempos y melodías humosas de club de jazz a última hora. Hay piezas breves de corte ambiental, con melodías sencillas pero envolventes sugeridas entre plumas sonoras. Así este "Andy Warhol´s blood for Dracula" que gustará al Brian Eno de Music for airports. 

Jay-Jay Johanson: "Andy Warhol´s blood for Dracula" (de Rorschachs test, 2021)

Qué lejos la melancolía electropop de "On the radio", donde JJJ mostraba su imagen más andrógina, o el hedonismo techno de la irresistible "Forbidden words". Eso sí eran fiestas.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

CONTRA TIEMPO, DE AVELINO FIERRO

Voy tarde. Tocaría hablar de Calendario, la última entrega diarística de Avelino Fierro. Pero entre el despacio que se trae uno y el hormiguismo que se trae Avelino, lo que toca es dar cuatro brochazos a Contra tiempo (2019).

Los diarios de Fierro, como las Cartas desde su celda escritas durante el confinamiento, van diciendo lo mismo pero de manera diferente. Acaso esta vez con más peso de las páginas viajeras (separata incluida con las cinco entregas de "Días en París"). De Contra tiempo lo que me atrae de entrada es su aparente ausencia de plan. Su escritura es como la de las nubes que corren por estas páginas, que no saben adónde van. Exactamente como sucede con los buenos paseos: ahora cambio de acera, voy a evitar esta calle, a ver el parque... Esto hace de Contra tiempo y de sus hermanos (aunque Calendario me parece otra cosa, con más voluntad de estilo) un diario-diario, sin ínfulas novelescas, por más que en las solapas la palabra novela venda más que la palabra diario. No quiere esto decir que Avelino no busque su mejor perfil (¿quién no lo hace?). Pero eso es una cosa, y otra muy diferente es vender un producto con la etiqueta de otro.

En cuanto al título, no se trata de ganar tiempo al tiempo, cosa esta imposible, sino de la ganar vida al tiempo. Vida vivida y vida leída, vida también. Sospecho que Avelino tiene mucho escrito sin publicar, y que si no publicara escribiría igual, porque al cabo lo importante es leer y escribir, escribir y leer, tanto monta. Por otra parte, no creo que hayan embelesado a Avelino Fierro los cantos de sirena de la posteridad, ese caramelo. Lo más, ese consuelo del arte que acierta a congelar "instantes de la vida que perece".

León. Si me gustan estos diarios, además de por su morosidad y por las copiosas referencias literarias y culturales, es por llevarme de paseo por mi ciudad cuando no estoy en ella. León es ese personaje que impregna todo, a veces de manera opresiva, como la Vetusta de La Regenta. León es a estos libros lo que Madrid a los de Mesonero Romanos. Pero León no es Madrid, y el tono modesto y asordinado de estas páginas es el de la voz de quien ha sabido hacerse uno con su ciudad, ese burgo levítico y provinciano de los poemas de Andrés González-Blanco.

    

domingo, 24 de octubre de 2021

ERASED TAPES

Hoy no traemos ningún grupo, sino un sello discográfico de suma elegancia en el que militan artistas de formación clásica que funden lo orgánico y lo electrónico. Nils Frahm, Ben Lukas Boysen, Olafur Arnalds, Peter Broderick o Rival consoles son algunos de sus estiletes. La discográfica, Erased tapes, ha lanzado un recopilatorio con canciones de estos y otros músicos, con la peculiaridad de que el título del álbum, así como el de las canciones y sus autores, aparecen en código morse. En la web de Erased tapes se aclara el porqué: "Toda esa información, todo ese ruido... Por mucho que pueda ayudar a dar contexto, también quita algo. Qué sensación tan maravillosa es simplemente escuchar y dejar que la música hable por sí misma sin prejuicios ni la necesidad de referencias". Y sí, hay algo de liberador en escuchar la música así, y ya luego, si acaso, indagar. Así que hoy el género va de una pieza. 50 minutos tienen la culpa.

Erased tapes: 20 . . - - - 0 (2021)

sábado, 2 de octubre de 2021

CANCIONES PARA ENTRAR EN EL OTOÑO, Y II

 

Molly Parden: "Feel alive again" (de Rosemary, 2020)

The paper kites (feat. Ainslie Wills): "Steal my heart away" (de Roses, 2021)

Rick and Morty, Tennis: "Borrowed time" (de Rick and Morty, season 5)

martes, 28 de septiembre de 2021

AQUILINO DUQUE

El mejor homenaje que se le puede rendir a un poeta, vivo o muerto, es leerle. Aquilino Duque nos dejó hace unos días. Es autor de novelas, ensayos, libros de viaje, artículos, traducciones y diez libros de poemas (siete de ellos, más un avance de Entreluces, recogidos en Poesía incompleta, Pre-Textos, 1999). En 2011 La isla de Siltolá editó una antología, Reloj de arena, que acaso sea la mejor puerta de entrada a su obra poética. En ella escribió a modo de prólogo unas líneas tituladas "Ensimismamiento", y en ellas lo que sigue:

"En lo que a mí respecta, siempre he dicho que la poesía es mi punto de partida y mi punto de llegada; que de ella vengo y a ella voy. A través de ella he aspirado a ser una de las pocas cosa serias que se puede ser en el mundo: un portador de valores eternos. Sólo así puede el poeta, o el que por tal se tiene, conservar su verticalidad, mantener su jerarquía, sobrenadar en la miseria moral de unos tiempos de prosperidad (...) La miseria de los tiempos que corren se manifiesta no sólo en la degradación del pensamiento, sino en el encallanamiento de la palabra. Y ahí es justamente donde yo veo la misión redentora del poeta, porque es la palabra del poeta la que siempre queda frente a la palabrería olvidadiza de los que al pueblo lo degradan y lo encanallan. Ahora bien, para decir esa palabra, el poeta tiene que hacer oídos sordos a los ecos de su tiempo, y eso sólo lo va a lograr ensimismándose.

Luego lo dice en verso:

MIS PODERES

La verdad de la patria está en el oro

en que cambia lo verde con el sol del otoño.

También el sol pone amarillos

en las estanterías los lomos de los libros.

Los libros y los árboles, y el otoño entre ellos,

la lluvia en los cristales, la lumbre en el brasero...

Hoy que nadie me escucha, consulto mi memoria

y busco en la hojarasca el oro de las horas,

de las horas mejores, de las pocas palabras

con las que quise y quiero hablar con los que callan,

vivir por los que mueren, recoger del pasado

lo que el futuro espera tendiéndome las manos.

La nave de los campos va aferrando sus velas,

se deshojan los árboles y los libros se agrietan,

y apenas caen dos gotas, la fresca vida estalla

en el fuego incruento de las rojas granadas

que se agrietan y se abren día a día en lo verde

áureo de su arbusto... Ésos son mis poderes.

    (De Las nieves del tiempo)


viernes, 24 de septiembre de 2021

CANCIONES PARA ENTRAR EN EL OTOÑO, I

El guitarrista Thibaut Garcia ha hecho un precioso arreglo para voz y guitarra del clásico de Barbara "Septembre" (1965), canción también conocida como "Quel joli temps". Pero mejor que Barbara la cantó Jean-Claude Pascal, aquí en un directo que emociona. Y qué decir de la letra. "Jamais la fin d´été / n´avait paru si belle. / Les vignes de l´année / auront de beax raisins. / On voit se rassembler / déjà les hirondelles, / mais il faut se quitter / pourtant l´on s´aimait bien. / Quel joli temps / pour se dire au revoir..." Thibaut Garcia ha contado con la voz nada menos que de Philippe Jaroussky. El arreglo es precioso, pero el vídeo qué horterada, como si nos interesaran los maquillajes y las poses para la sesión de fotos, ese culto al artista que estos dos grandes músicos no necesitan y que chirría más cuanto que se hace con una canción prestada. En las antípodas de la sobriedad de Pascal, su sombra y su cigarrillo.

Ph. Jaroussky, Th. Garcia: "Septembre" (de À sa guitare, 2021)

jueves, 9 de septiembre de 2021

CON AYUDA DEL TIEMPO


“Si cada persona es un mundo, cada pareja es tres; el de él, el de ella y el que nace de la colisión de aquellos dos, aún más inestable e impredecible”.

Esto escribí hace unos años. Y me parece bien. Pero leído ahora hay algo que me chirría. ¿Por qué “el de él y el de ella”, y no el de él y él, o el de ella y ella? Si hoy se reeditara el libro en que aparece esa prosa, ¿la corregiría? Con estos asuntos nunca se sabe: sabe más el tiempo que nosotros. Tal vez alguien la lea dentro de unos años (mis hijas sin ir más lejos) y le parezca cosa retrógrada, hasta homófoba. ¿Merece la pena ser cuidadoso aun a costa de la claridad, esa otra cortesía? A día de hoy, no lo sé. Consejos vendo y para mí no tengo.

P.S. A uno no le dejan vivir, por si no tuviera bastantes dudas de por sí. ¿Pues no va el corrector y me dice que cambie “a día de hoy” por “hoy en día”, o sencillamente “hoy”?

Nicasio.


domingo, 5 de septiembre de 2021

domingo, 27 de junio de 2021

NUEVA OLA RUSA

Si el sábado pasado sonaron aquí Sirotkin, hoy lo hace la artista Луна (puede ser más fácil encontrarla con su nombre traducido, Luna, a pesar de ser el mismo de la popular banda neoyorkina de Dean Wareham). El sencillo que traigo hoy, traducible como "pájaro", que comparte con el de hace ocho días de Sirotkin las texturas vagarosas y la melancolía, vienen a subrayar el buen momento de la música popular rusa, también certificado por MotoramaMooncake, Buerak o Ploho.


Луна: "Пташка" (single, 2021)

Más de Luna


sábado, 5 de junio de 2021

3 CANCIONES

 

Sonny Ism: "Desert days" (de Plastic words, 2018)

Silly boy bue: "The fight" (de But you will, 2018)

Vivii: "Rendezvous" (de Mondays, 2021)

sábado, 15 de mayo de 2021

THE SHUTES

El paso que va de que algo esté bien a que sea especial es aparentemente más pequeño que el que va de que esté mal a que esté bien. Pero sólo aparentemente. Ya lo dijo Voltaire tirando el sombrero al aire: lo mejor es enemigo de lo bueno. Están bien, y suenan muy bien, las cinco canciones del primer Ep de The Shutes, Hits like mourning (2010). También las dos del sencillo Noah´s ark (2011). Pero las cinco del Ep de 2012 Echo of love son otra cosa. Dos de ellas, las que hoy traigo aquí, alcanzan para uno la excelencia. Las etiquetas que pondríamos a este cuarteto de la Isla de Wight serían tres o cuatro por lo menos. Hablaríamos de pop psicodélico, de camisas floridas y exquisitas armonías vocales a lo Fleet foxes, de folk de cámara y arreglos sutiles, pero sobre todo de lo que nos recuerda la ahilada voz de Michael Champion a la de José González (Junip), con Fleetwood Mac en el recuerdo, y los Bee Gees del principio, y The shins, y The coral, y... Una gozada. Crema, diría un cursi. Luego el grupo, no se sabe por qué, se disolvió, y los hermanos Champion continuaron como Champs, dando tres discos (del 14, el 15 y el 19). Seguiremos informando.

The Shutes: "Bright blue Berlin sky" (de Echo of love, 2012)

The Shutes: "Only" (de Echo of love, 2012)

domingo, 2 de mayo de 2021

JULIETTE ARMANET

Los 9,99 euros al mes de la suscripción a Spotify son el dinero mejor invertido de mi vida. Me nutro principalmente de dos listas, "Radar de novedades" y "Descubrimiento semanal", que a su vez se nutren (bendito algoritmo) de mis búsquedas y de las canciones y artistas que voy guardando en la biblioteca. La primera trae lanzamientos, mayormente singles o Ep´s: la emoción de la novedad. La segunda, canciones y grupos de cualquier época que debería conocer pero no, clásicos a su manera: la emoción del descubrimiento. Cierto que hay semanas flojas, con muchos "bueno" pero ningún "bien", pero no le vamos a pedir milagros semanales a la vida cuando la nuestra acostumbra ser tan culirrastrera. En cambio, las semanas buenas nos ponen deberes de lo más gustosos: Buvette, cuyo disco de 2020 ya he escuchado y es sublime. Y Motorama. Y Juliette Armanet, de la que hoy traigo una canción más que emocionante: "À la folie".

Juliette Armanet: "À la folie" (de Petite amie, 2018)
(aquí en directo con piano)(aquí en japonés)


domingo, 25 de abril de 2021

NYM

Nym es uno de esos compositores downtempo que tanto nos gustan, de esos que, como Ulrich Schnauss, supieron actualizar la llamada música chillout, en el caso de Nym con un toque folk muy salvaje oeste que no estorba lo principal, un sonido pulcro y muy actual que, eso sí, recurre a instrumentos y sonidos evocadores. El resultado es un todo orgánico en ocasiones cercano al trip hop y que también recuerda a Boerd.

Nym: "Cedar stone" (de Lilac chaser, 2017)

Más de Nym

miércoles, 21 de abril de 2021

ADIÓS Y HOLA

Se quejaba Julio Casares en su discurso Nuevo concepto del diccionario de la lengua, con el que tomó posesión del sillón J de la Real Academia, de que el caudal circulante de vocablos se empobreciera de día en día, remediándose la literatura “para todos sus fines con unos pocos cientos de voces, borrosas y desportilladas por el continuo uso”. Esto en 1921.

Pero recuerdo a Azorín quejarse antes de lo mismo. Y antes a Cadalso. Y antes… ¿Hubo un momento en que la gente, lo mismo me da de la república de las letras que de la de las hortalizas, queriendo o sin querer condenara al idioma a “una triste indigencia”? No lo creo. Con las palabras sucede como con todo. Sólo de lo perdido canta el hombre. Lloramos los arcaísmos extintos como a parientes de provincias, pero no estamos dispuestos a considerar de la familia a los neologismos que vienen a ocupar, si no su lugar, sí un lugar. Neologismos que acaso serán los parientes de provincias a los que lloren generaciones posteriores.


sábado, 17 de abril de 2021

MOLLY NILSSON

Ayer Ángel Ruiz me alegró el día desde En Compostela con su post sobre mi entrada de Colapesce, y con su comentario a ésta. Resulta que sigue las miguitas musicales que voy dejando aquí algunos sábados. Buceo en las entradas de su blog etiquetadas como "Música moderna" y me encuentro con amigos como Yo la tengo, Kurt Vile, Tame impala y otros muchos. Qué bien.

Yo pensaba que estas entradas sólo interesaban a un par de amigos con afinidades musicales, y reconozco que han sido muchas veces esa delgada rama que echo de vez en cuando para que no se apague del todo la lumbre de Mitos y flautas. Y veo que hay otra persona que las sigue, alguien además con gusto, como demuestra en lo que escribe. ¿Habrá más? Esto es combustible para La canción de los sábados, y por extensión para Mitos y flautas y para mí. Así que manos a la obra.

Molly Nilsson es una cantante sueca del 84 que compone sus temas, produce sus discos y vídeos, se encarga de los visuales en los conciertos y del diseños de las portadas (todas en minimalista y elegante blanco y negro) y hasta creó su propio sello para editar sus lp´s, ocho desde 2009. Los primeros suenan un tanto desmañados, con canciones también como más dispersas, sin esas aleves flechas que en sus posteriores trabajos saben llegar y herir. Con todo, una canción de su segundo disco, la elevadora "Hey, moon!", fue versionada por John Maus, otro perro verde, lo que dio un empujón a su carrera. Poco a poco el sonido de Molly Nilsson fue siendo más cuidado, con mayor presencia de bases rítmicas, pero sin salir de ese pop íntimo, oscuro y melancólico marca de la casa, con una voz que podría pasar por la de un chico. Entre sus discos me quedo con Zenith (2015), y entre sus canciones con "Meanwhile in Berlin". Dedicada a Ángel Ruiz, por suposto.

Molly Nilsson: "Meanwhile in Berlin" (de Follow the light, 2010)

Más de Molly Nilsson


domingo, 4 de abril de 2021

L´IMPÉRATRICE

L´Impératrice son un sexteto parisino creado en 2012, si bien la voz de Flore Benguigui no se unió a la banda hasta 2015. Sólo dos álbumes han publicado hasta la fecha: Matahari (2018) y Tako Tsubo (2021), pero han editado, entre EP's y sencillos, otra veintena de referencias. Es increíble el nivel de nuestros vecinos del norte. Pero lo mejor es descubrir puntos de unión entre los Air, Daft punk, Phoenix, Exsonvaldes, Tahiti 80 o M83, que a falta de mejor definición se han resumido en la etiqueta "french touch" y que van, eso creo, más allá de lo musical.

L´Impératrice: "Some paradise" (de Matahari, 2019)

sábado, 20 de marzo de 2021

DAFT PUNK. GOODBYE. THANK YOU

A finales de febrero el dúo francés Daft Punk anunciaba su separación. Es de esperar que Thomas Bangalter y Manuel de Homem-Christo sigan haciendo música, pero cada uno por su lado. Este artículo en El cuaderno digital revisa la trayectoria de uno de los grupos más importantes de la música popular del siglo XXI. Tanto la música como un vídeo de "Veridis quo" editado por un usuario de Youtube (ElectromaMV, a partir del cortometraje Electroma, dirigido por los propios músicos), sirven para poner sonido e imágenes al adiós de Daft Punk. Así lo entendieron Bangalter y Homem-Christo, que utilizaron la canción para anunciar su despedida. En el vídeo, los dos androides caminan juntos hasta que uno se detiene. Ya no puede más. Se quita la chaqueta y da la espalda a su amigo pidiéndole que lo desconecte. Tras estallar, el otro intenta autodestruirse, pero al no llegar al botón rompe su casco y deflagra su propio cuerpo con uno de los cristales. Todos entendemos que detrás de esos circuitos hay dolor, sentimiento. El sentimiento de las máquinas. Esto tiene mucho que ver con Daft Punk y con la importancia que su obra tiene y tendrá en el futuro de la música popular. Emocionante, si bien se mira. Merci, mes frères.

Daft Punk: "Veridis quo" (de Discovery, 2001)
(vídeo editado por ElectromaMV)

domingo, 14 de marzo de 2021

JOSÉ GONZÁLEZ

José González es sueco de padres argentinos. Acaba de lanzar un sencillo precioso, "El invento", en el que por primera vez canta en su lengua materna. Un motivo más para acordarnos de Silvio Rodríguez. En solitario ha grabado tres álbumes folk, con gemas como "Leaf off/The cave" y covers como las de "Teardrop" de Massive attack y "Heartbeats" de The knife. Con la banda Junip factura un pop con preciosos arreglos y ese canto del cisne que es "Line of fire". Con grupo o solo, siempre exquisito.

José González: "El invento" (directo) (single, 2021)
(aquí en versión de estudio)



lunes, 22 de febrero de 2021

QUEDADA VIRTUAL

Hace un año estaba de quedada, escuchando música, charlando y bebiendo cervezas con tres amigos. Nos reunimos, si se da bien, dos veces al año, una de ellas en febrero, donde se concentran en cinco días los cumpleaños de tres de nosotros, quintos además. Una vez puestos al día, ya entrados en materia, nos vamos turnando para poner canciones en el loft de T. Quizá F. habría puesto este año este tema de Booka shade que me envía para felicitarme (porque nos vemos poco, pero las canciones rulan todo el año), aunque quizá pusiera este otro de Agar agar, o este de Pional.


A T., que es de la religión de Prodigy, todo esto le parecería bien, pero como que no termina de llegar, y se aplicaría a la zapatilla de un Marc Romboy, pongamos por caso:


O bien, porque T. siempre sorprende, y casi siempre para bien, dejaría para más tarde el bombo a uno y pulsaría la oscuridad de Screaming for Emily o a la luminosidad de Nada surf.

Ch., "el abuelo", contraatacaría bajando sabiamente revoluciones, o subiéndolas, según el caso, con Fejká, Christian Löffler o ese temazo de Kid Francescoli con el vídeo tan molón:


Y yo, según, lo mismo podría ser este pepino de Neuman (aunque igual me cortaría por los 12 minutos que dura y lo pondría desde el minuto 5), que esto otro más retro de Nation of language. Pero como la música de baile es la querencia general, acabaría poniendo esto de Extrawelt (no sin decirle a T. que a partir del segundo minuto me recuerda a "Marionette" de Mathew Jonson), o esto otro tan bueno de Rone que se merece el vídeo:


Y como al fin y al cabo esta quedada virtual es mi fantasía, seguiría a los mandos y bajaría de nuevo revoluciones sólo para poder luego volver a subirlas, por ejemplo en este orden: Amusement parks on fire (y esto le gustaría a T.), Nicolas Godin (y esto le gustaría a F.), Bicep (y esto le gustaría a Ch.) y Dominik Eulberg (y esto nos gustaría a todos):


Y ya saldríamos a probar la noche, un tanto aturdidos, con la certeza triste de que nada de lo que escuchemos en los bares podrá estar a la altura de Grimes, Massive attack o Jori Hulkkonen, que también sonarían. Condena de una estirpe que salía principalmente a escuchar música. Esto existió, yo he escuchado en los bares, aun en una ciudad tan pequeña como León, a Booka shade, a Matthew Jonson, a Nada surf, elegía dónde ir en función de la música, un patinazo del pincha era motivo para cambiar de parroquia, volvía a casa con nombres de grupos y canciones apuntados en papeles. Qué será de los bares nocturnos cuando pase la peste. ¿Reflotarán, se hundirán definitivamente? Todavía hay quien piensa en un click que devolverá nuestras vidas a lo de antes, en que habrá un Renacimiento callejero y "volveremos a abrazarnos", y se llenarán los cines, los pubs, las salas de concierto (no todo va a ser follar). Hay que ser muy joven para eso. Uno ya va sentándose a veces para mear. Lo que seguro que nos queda (porque sólo de dos, o de cuatro depende), es la amistad. Se merece un esfuerzo. Y un brindis. Con música, claro.

domingo, 21 de febrero de 2021

EN EL FILANDÓN

José Enrique Martínez ha escrito esta reseña de Hilo de nada para El Filandón, suplemento cultural del Diario de León. Agradecido.