martes, 25 de abril de 2017

ABAB

Bien se ve que Cervantes ya era padre cuando puso en boca de don Quijote aquel memorable monólogo contra el tuyo y el mío. En esas andan Laura y Andrea, pero peor: entre el mío y el mío. Dicen todos que es normal y me quedo más tranquilo. Es la excepción del gozoso despertar al lenguaje. Gozoso y productivo: una de esas primeras expresiones más allá de las palabras sueltas arroja luz sobre el soneto que tengo en la cabeza, en concreto sobre la rima de los cuartetos, que era en principio ABBA: "A veee, a veee...", repite Laura. Y sí, mucho mejor ABAB.

jueves, 13 de abril de 2017

PÍO

"Atentas a ver si veis algún pío." La sonrisa se me hiela cuando veo acercarse a un anciano con abrigo de paño, bufanda y boina, perfectamente barojiano.

martes, 11 de abril de 2017

VERSOS DE ISABEL ESCUDERO, II

EL ABANICO

                                                                                    En memoria del morir de mi madre

                                               ¿Qué movía tu mano, madre,
                                               a desplegar las varillas, a batir las alas
                                               del aire que ya apenas respirabas?
                                               ¿Cómo tus dedos de muñeca quieta
                                               una y otra vez las desplegaban
                                               y en ciego cumplimiento de una orden
                                               volvían a plegarlas?

                                               Ya estabas, madre, sola y muda
                                                y muerta para el alma;
                                                ya nos habías ido soltando
                                                a tus hijos y a tu casa,
                                                pero en tu mano de cera el abanico
                                                se abría y se cerraba.

                                                ¿Era el último hilo
                                                que a tu labor sin fin fin reclamaba
                                                y que en un ciego afán sin nombre
                                                tu mano al aire lo enhebraba?

                                                ¿O era quizá que fuera ya de ti
                                                un hondo mandamiento te empujaba
                                                a seguir aventando al mundo
                                                de su polvo y de su paja?

                                                ¿O tal vez sería que las cosas
                                                que tú en vida tocaras
                                                de ti no querían desprenderse todavía
                                                que eran cosas por ti y se resistían
                                                a tornar al hueco de su nada?

                                                ¿Pudiera ser, señora mía,
                                                que fuera el abanico solo
                                                quien tu mano agitaba?

                                                 Asombrados seguíamos
                                                 aquel revuelo de alas
                                                 de terca mariposa
                                                 que su adiós dibujaba
                                                 con trazo enamorado
                                                 en torno de tu cara.

                                                 Ya se habían para ti borrado,
                                                 madre, las familiares caras;
                                                 ya sorda en el vacío te perdías,
                                                 y ni el dolor ni mi voz ya te alcanzaban,
                                                 pero allí todavía el abanico
                                                 en tu mano se abría y se cerraba.


                                                                                      Hospital 17-II-2003

lunes, 10 de abril de 2017

VERSOS DE ISABEL ESCUDERO, I


Entre dos muertes ando:
esa que ha de venir
y esta que va pasando.

Niñez lejana:
de chiquita que era,
hoy me llena la casa.

Hacia atrás miro:
agua pasada
sí mueve molino.

(...)
La jaula del pecho,
destartalada:
¿dónde el pájaro
que dentro te cantaba?

En la mina del alma,
revueltos
el oro y la ganga.

Con el deshielo
un río de niños
inundó el pueblo.

(...)
Solos tú y yo,
montaña,
(...)

Quietos en la estantería.
Como libros sin leer,
así tu vida.

15 de Agosto:
Todos se han ido,
ya no estoy solo.

No sé lo que temo,
pero me mata
el no saberlo.
(...)

Lo mejor de estar viva
es dormir cada noche,
despertar cada día.

Será porque tú sabes
algo que yo no sé
que ando enamorada
¿de qué?

¡Qué le vamos a hacer
si el amor acaba siendo
querer querer!

¡Qué bien habla!,
gracias a que no sabe
lo bien que habla.

Calla y confía:
acaso mañana
no será otro día.

Esto sí que tiene ciencia,
que yo dependa de ti
y tú de tu idependencia.

miércoles, 5 de abril de 2017

PLURIEMPLEO



Una merced inesperada pero no pequeña que le debo a la paternidad es que mientras antes iba al trabajo como quien baja a la mina ahora voy, como quien dice, a descansar. Salgo de casa con tiempo. Los diez minutos de paseo hasta el conservatorio, además de ayudarme a bajar la comida, me procuran la necesaria porción de campo y cielo. Raro es el día que no veo al pito real, o al petirrojo, o unas cogujadas. Vienen ahora, además, los sucesivos aromas de la flor del almendro, la genista o las celindas, que aquí llaman azahar. Ya en el aula, escucho, me siento, me levanto, toco, bajo por un café, hablo con los alumnos… descanso, en definitiva, de la infantil tiranía –en clase sí mando yo, aunque luego no me hagan ni caso– a que estoy sujeto con Laura y Andrea por las mañanas.

Cuando éstas se dan bien acabo, como Víctor Botas en aquel poema, tan jodido y feliz como furcia de hotel en noche de congreso. Si se dan mal, no acabo feliz. Al final todo se resume en no enfadarse, en recordarse a uno mismo ante una rabieta, una envidiosa llantina o un sofá pintado con bolígrafo, que todo está bien, que están sanas, etcétera. Porque de ese empeño, el de no enfadarme, depende mi alegría y, colgando de ella, la de las niñas. El asidero moral al que me agarro para llegar a ella es condicionar mi estatura paterna, y de paso humana, a la siguiente proporcionalidad inversa: ésta será mayor cuantas menos veces me enfade. Y así vamos tirando.

lunes, 3 de abril de 2017

HAIKUS DE ANTONIO MORENO

Sea tu dicha
lo mismo que el barranco:
oculta, a solas.

¿Quién va a decirme
esa palabra extraña
que tú sabías?

Este amor nuestro
por la luz que mirábamos
somos nosotros.

Que nadie sepa
de esta concha en la piedra
me reconforta.

Cerros anónimos.
Alegre de saberme
vivo entre piedras.

Lo más difícil,
llamarle pan al pan
y no ensuciarlo.

¿Quién es Antonio?
Este vivo silencio
tras siete letras.

domingo, 2 de abril de 2017

MÚSICA ELECTRÓNICA

Va pasando a mejor vida, y ya era hora, el viejo recelo contra la música electrónica. "Eso está todo grabado", es una de las cantinelas que más ha habido que oír. Por lo visto, tiene más mérito el directo-directo, así sea a cargo de un guitarrista descendiente de Freddy Krueger o de un cantante en eterna berrea. Pero, volviendo a la electrónica, aunque así sea, aunque se haya registrado previamente, hay que hacer sonar esa música, calibrada al milímetro, con una precisión que cobra mucha más importancia en los dj's que en los grupos al uso. Es necesaria una gran concentración, un privilegiado sentido del ritmo y, sépase, una cabeza en su sitio para disparar con precisión las programaciones y que todo suene bien. Escuchada con auriculares y con atención, se aprecia en esta música una miríada de detalles que dan idea de lo trabajoso de componerla. Contra el cantante que presume de haber escrito una canción en cinco minutos, no me quiero imaginar la cantidad de horas que habrán sido necesarias para alumbrar un tema como éste. Por eso me parece que el dj, en su solitaria pasión, tiene mucho más que ver con el poeta y con la poesía. No es un simple patrón de bombo a uno, caja en los tiempos pares y contratiempos con el charles. Hay una melodía suficiente, pero sobre todo sonidos, sugestión, paisajes. El caso del alemán Dominik Eulberg es curioso. Siendo guardabosques, ornitólogo y geógrafo, ha integrado desde su primer álbum, Flora & Fauna, la presencia de los sonidos de la naturaleza en su música. La canción de este sábado, que se podría traducir como felino dorado, da cuenta de esta electrónica orgánica, luminosa, acariciadora y en absoluto desquiciada, sino más bien todo lo contrario.

Dominik Eulberg: "Katzengold" (single, 2016)

jueves, 30 de marzo de 2017

RESOLVER DE UNA VEZ



Al salir del centro deportivo, celebramos la buena idea de llevar a las niñas a la piscina. Bueno es que cojan confianza con el agua, pero también, y aquí la expresión que hace medio gracia a Sara, que nos resuelva la mañana del jueves. Y es que así dicho es como si fueran las mañanas, los días y los meses fechas que ir tachando a la espera de no sé qué liberación, que empiecen a ir al colegio, que nos dejen desayunar en una cafetería leyendo el periódico mientras se entretienen con sus pinturas, que jueguen sesudas partidas de ajedrez mientras escuchamos música en el sofá o que vayan a la universidad y regrese el orden a la casa (un orden que acaso entonces nos parecería desconcertante y triste).
Algo parecido hay en esa expresión mil veces oída y odiada desde que nos dijeron que tendríamos mellizas: “Así ya lo tenéis hecho de una vez”. Y uno se pregunta, hecho el qué, por qué dan por sentado que no querremos tener más. O bien esta variante: “Así lo pasáis de una vez”. Como si la crianza fuera una gripe que hay que pasar sí o sí, y mejor cuanto antes. Por lo menos habiendo tenido dos nos hemos librado de lo de la parejita (nadie hasta ahora ha sido tan osado como para preguntarnos si no iremos a por las parejitas. Sudores me entran...)

domingo, 26 de marzo de 2017

PLANAZO



La tarde noche del viernes prometía: a las 8 la presentación de los diarios de Avelino Fierro, y a partir de las 9 (es decir, entre las 9 y las 10:30) el concierto de Maga. La laxitud en los tiempos de la casa donde tenía lugar el primer evento hacía peligrar el segundo, aunque la aún mayor laxitud en los tiempos de los conciertos en los bares hacía posibles ambas cosas, e incluso una caña o dos con Avelino y su troupe entremedias. Cuando uno se hace su composición las cosas salen siempre rodadas. Luego… Presentaba la lectura, que luego casi no lo fue, Eloísa Otero, agitadora de la cultura leonesa y editora de la revista digital TamTamPress, donde se comenzaron a publicar los diarios de Fierro (tras una primera entrega en Clarín). Se hablaba de los dos libros, Una habitación en Europa y Ciudad de sombra, de su gestación, su contenido, esas cosas. El autor saltaba de un tema a otro sin cerrar el anterior, de manera que aquello parecía una conversación entre amigos de los que, eso sí, sólo habla uno. Pero no pasa nada, porque lo hace tan bien, es tan buen conversador, que el resto está encantado. La inteligencia al servicio de la bonhomía, qué más queremos. Al final me vi interpelado para dar mi opinión sobre los poetas (más o menos) de Twitter: “Sergio, que está por ahí, nos dirá lo que piensa…” Menos mal que, enlazando, enlazando, se le olvidó luego.
Concluido el acto, se trataba de tomar unas cervezas. Eloísa Otero, que ejerció durante varios años el periodismo en Valladolid, me habla de la penosa situación de una prensa que ha tirado por el camino del medio ahorrando nóminas, orillando a los más veteranos y sustituyéndolos por jóvenes y becarios, en un oficio donde tan importante resultan el término de comparación y la memoria histórica, por así decirlo. En León la situación es aún más pesebrera, con su principal diario en manos de un pez gordo de la construcción. Luis Marigómez y Avelino Fierro hablan de Gamoneda. Lo alaban sin fisuras. Avelino lo llega a comparar con Antonio Machado, pero es posible que yo haya oído mal, o no todo. Comento que con Gamoneda me ha ocurrido como con muchos grupos de música y unos pocos poetas: me gustó, pero ahora no me gusta. Su supuesta música sólo me parece sonido, sonido sin música.
Cuando hablan de cambiar de parroquia  tomo las de Villadiego. Son las diez y media y Maga ya habrán empezado. Antes de sacar la entrada pregunto al espabilado de la taquilla, visiblemente puesto, cuántas canciones llevarán. “Unas cuatro”. Ya dentro, me dicen que ocho o nueve. Me lo olía, pero habría pagado igual de a gusto los 15 euros, como pago otros 15 por el disco que presentan. Sé que apenas me gustarán, con suerte, tres o cuatro canciones, que lo mejor de Maga fueron sus tres primeros discos (el verde, el blanco y el negro), pero es la mínima gratitud que creo deberles por esto, esto, esto… Yendo como iba solo, según costumbre, salí de allí el primero cantando felices estribillos mientras pensaba en qué bar podría tomar tranquilamente una copa. Descartados los más bulliciosos, me pareció romántico abrevar en uno de esos cubiles a los que acudíamos en los tiempos en que aún había grupos que hacían homenajes a Leño, y así paré en un oscura madriguera de significativo nombre: “Mala vida”. Mala vida y mala idea, pensé mientras pedía una cerveza temiendo garrafa fina, ya tarde para recular. De los cuatro parroquianos que allí había baste por toda descripción la frase con que se despidió uno de ellos: “Nos vemos en los bares, nuestras iglesias.” Pagué (poco) y salí de aquella cochinera sintiéndome con derecho a probar suerte de nuevo. Sin arriesgar, fui al Fuzztone, un bar correcto con gente más o menos pasada que no mira mucho pero donde se mastica el anodino chicle de un rocanrol nifuni. El whisky elevaba, desde luego, mis pensamientos, pero faltaba lo más importante. Un bar en el que se puedan escuchar canciones como esta:

 Royksöpp: "Daddy´s groove" (de Late night tales: Royksöpp, 2013)

sábado, 18 de marzo de 2017

LUZ LLAMA A MÁS LUZ

Hoy uno de esos grupos que siempre vienen a ser lo mismo y por eso nos gustan, un sonido limpio a la americana, armonías vocales sencillas pero infalibles y arreglos luminosos. Herederos directos de Teenage fanclub, en este su cuarto disco, Real Estate han acertado además a actualizar su sonido sesentero con pinceladas de psicodelia, teclados y distorsión.


Real Estate: "Darling" (de In mind, 2017)
  
Más de Real Estate
 

martes, 14 de marzo de 2017

BIRUJI



En la Plaza Mayor, una mujer le dice a una niña. “Súbete la cremallera, que hace baroji”. La sonrisa se me hiela cuando veo acercarse a un anciano con abrigo de paño, bufanda y boina, perfectamente barojiano. 

Foto: colección ABC