domingo, 15 de marzo de 2026

THE NOTWIST: NEWS FROM PLANET ZOMBIE

The Notwist son como ese amigo del que hace mucho que no tienes noticia, pero te alegras cuando le ves. Un amigo ya algo desganado, como uno mismo, como todos. Te cuenta sus novedades a su manera peculiar, y aunque a ti te gustan sus historias de siempre lo que te cuenta también es interesante, quizá no tanto por lo que dice como por cómo lo hace, y porque te reconoces en su manera de ser.

News from the planet zombie combina esas canciones lentas cargadas de veneno que sin embargo reconfortan, con, también como siempre, esas locuras con libérrimos arreglos de instrumentos que lo mismo pueden ser una flauta de pico desafinada a propósito que un clarinete (al que tengo especial tirria, pero que aquí está bien), o bien otros que directamente no se sabe lo que son. The Notwist siguen siendo The Notwist, lo que no puede decirse de muchos, verbigracia Morrisey y su último refrito (graciosísimo el caso de su reciente espantada, en Valencia, justificándose en el zurriburri de no sé qué mascletá que no le dejó pegar ojo la noche antes del concierto, como si no supiéramos que no habrá artista ni grupo con más dilatado historial de cancelaciones).

The Notwist han vuelto para hacer lo de siempre, cosa que nunca hacen igual, como ese amigo al que le preguntas qué tal le va y se encoge de hombros por toda respuesta para, tras indagar, sacarle un lacónico "nada grave". Nada grave, como tituló su libro póstumo Ángel González, otro que no daba puntada sin hilo.

The Notwist: "Teeth" (de News from the planet zombie, 2026)

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sábado, 10 de enero de 2026

UN BUEN LIBRO

 

Un autor en la presentación de su miscelánea, avanzando por el libro en busca de fragmentos que leer:

    -Se ve que hay unas páginas que ya no…

Lo dice sonriendo, en un susurro, dando voz al curioso estupor que todo poeta (y él lo es) siente con cualquiera de sus libros: a su publicación, todos los poemas valen, a los pocos meses la mitad ya no, y al año salvaría con suerte dos o tres. Es siempre así, y no pasa nada.

*

Este mismo autor se refiere a nuestro tiempo con una expresión muy justa, propiciada precisamente por ser la época de más fácil acceso a la información y la comunicación: “impotencia social”.

*

Cuando le doy a firmar su libro, cometo la torpeza de presentarme. Naturalmente, había pensado: “me conocerá, se declarará lector mío, nos entenderemos siquiera por un minuto y quedaremos amigos literarios”. Naturalmente, no fue así. Salgo llamándome imbécil. Lo triste es que si no me hubiera presentado saldría llamándome imbécil por no haberlo hecho.

*

Tomo una cerveza en El largo adiós picoteando a la vez el libro y un alpiste de frutos secos. Entresaco:

    Nadie me pregunta, pero no dejo de responder. Quiero decir: escribo.

    Escribo para perderme de vista.

    Siempre fue el tiempo -la época- de otros, incluso cuando era mi tiempo.

    Su gran error -lo ve ahora- es haber encontrado tolerable la soledad.

    Que no se vea el pegamento con que juntaste los pedazos (¿las astillas?) de ti mismo.