viernes, 16 de diciembre de 2011

EL TORERO DEL MOROSO

Acodado en la terraza de este cuarto piso, desde la que se observa el parque de San Francisco alfombrado con las hojas de sus plátanos y castaños, disfruta uno de la única película que, vista a diario, no cansa, la de la vida, acaso porque los rostros de los actores se renuevan constantemente. La secuencia de escenas poco ha variado en el tiempo: la de los barrenderos, como no sea en los aparejos que el ayuntamiento les suministra para realizar su labor; la de las jóvenes, que van o vienen del instituto apretando sus carpetas contra su pecho con idéntico arrobo a las de hace un año o diez; la de la mujer que vacía al pie de un árbol una bolsa de pan para las palomas, desafiando la ordenanza municipal, desde hace tanta pena; y así.

Pero hay entre todos un lance simplón y cautivador, como simplona, cautivadora e irresistible es la observación del mar o de la lumbre, y es el de los coches que pasan calle abajo. Gusta uno de observar si se detienen o no cuando hay alguien esperando ante el paso de peatones (la estadística que estoy elaborando al respecto va muy igualada); y más aún de escrutar los aparcamientos, en los que tantas veces el conductor golpea al coche de atrás (nada más hilarante entonces que observar su reacción al salir, haciéndose el longuis las más de las veces, examinando las menos los posibles desperfectos). Es increíble lo que esta actividad recreativa estimula el espíritu crítico. Hay conductores que comprueban una a una el cierre de todas las puertas; otros que han tardado varios minutos en aparcar; y, entre éstos, los que salen del coche sembrando en derredor miradas hoscas, acaso alguien hubiera sido testigo de su impericia. Cuando he sido cazado por uno de éstos, curiosamente, he sentido un primer impulso de retirarme de la ventana, como si el que tuviera de qué avergonzarse fuera yo. Otras veces, y me remonto a una etapa más macarra, no pude reprimir un aplauso cínico ante el que el impericioso, tras detectar la fuente sonora, se alejaba corrido. Si era una chica joven, lo cual constituye, ignoro por qué atávico motivo, el súmmum de dicho recreo, todavía alguna se atrevió a dispararme un envenenado “gilipollas”. Increíble.

A una de estas vueltas pasó zumbando un pequeño turismo amarillo que lucía en el capó el siguiente rótulo sobreimpresionado en negro: El torero del moroso; y más abajo el inmodesto lema: los maestros del cobro. Además de un teléfono, completaba el conjunto un logotipo–según parece aditamento hoy imprescindible hasta en las más dudosas empresas–, que no podía ser otro que la estampa de un matador en escorzo de acabar de dar un muletazo a una res a la que uno imagina a punto de dar con los cuernos en la arena. Los actuales tiempos de crisis económica han disparado, como es sabido, el índice de morosidad en España, y al arrimo de tal circunstancia han proliferado las empresas de cobro de deudas, poniendo fin al monopolio de la pionera El cobrador del frac. Todos recordaremos haber visto con asombro a un tipo con chistera por la calle, o el coche blanquinegro de su franquicia, coloratura por cierto muy apropiada por ser también la de la urraca, ave conocida por su afición indiscriminada por lo ajeno. Un repaso a los nombres de algunas de estas empresas denota que, por la razón que fuere, no pueden evitar deslizar un toque de humor muy en la línea de nuestra mejor tradición picaresca: La sombra del moroso, El sindicato del cobro, La cruz del moroso, El zorro cobrador, El cobrador de blanco, El buda del moroso, La abadía del cobro, El pregonero del moroso, El cobrador de guante blanco, El monasterio del cobro...

En la página web de una de ellas se puede leer el siguiente texto, inquietantemente ambiguo: “disponemos del mejor equipo humano y los medios materiales para conseguir nuestros objetivos”. Ignoro a qué equipo humano puedan referirse. Uno se figura que una sola persona podría bastarse para regentar uno de esos tinglados, aunando en sí telefonista, detective y ejecutor de la deuda, y publicitándose de paso en sus desplazamientos en coche. Un emprendedor a lo Sam Spade pero en moderno y en cutre, teléfono móvil por pistola y en vez de americana y corbata un traje de luces, por ejemplo.

Respecto a los métodos empleados, si en un primer momento actúan de un modo similar, dirigiéndose telefónicamente a los presuntos morosos conminándoles a saldar sus deudas de un modo más o menos intimidatorio, un segundo paso, sugerido por tales nombres, da pie a una mayor especialización, pero con un punto en común: el paseíllo acosador con estrafalarios disfraces (de monje, de zorro, de torero...), siguiéndolos a todas partes embutidos en tales atuendos y denunciando a voz en grito su supuesta condición deudora. Es la parte folclórica del negocio. No es sin embargo el método más expeditivo: otras prácticas como las comunicaciones postales y telefónicas a empresas, clientes o particulares del entorno laboral y familiar del presunto moroso, e incluso las amenazas físicas, han valido a nueve directivos y empleados de La sombra del moroso, denunciados por la Agencia Española de Protección de Datos y varias asociaciones anticobro, condenas a penas de prisión por extorsión y asociación ilícita.

Seguiremos al tanto de las evoluciones de tan original manera de ganarse la vida.

8 comentarios:

  1. Si has pensado en Trabajar en esta empresa , quítatelo de la cabeza. NO cumplen lo que prometen y tratan al personal como a basura.

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  2. Impresentables. El hasta ahora responsable de la oficina de murcia es despedido por apropiacion indebida de dinero ( liquidaran a los clientes afectados la cuantia correspondiente segun contrato?). Falsedad publicitaria. Sus contratos no estan ni visados ni autorizados por gabinete juridico alguno. No cumplen con la obligatoriedad de notificar la nueva condicion de nuevos acreedores a los antiguos deudores de sus clientes, como marca la ley. Mediante notificacion notarial o en su defecto por funcionariado publico acreditado( sevicio de correos). Como reza su publicidad, mienten a la hora de desinformar diciendo que tienen oficinas por toda España. Tienen un "puñado de oficinas ( exactamente seis) de personal mal avenido y enfrentado permanentemente con la direccion de la empresa por incumplimiento de las condiciones pactadas( siempre verbalmente). ¿ Como se puede llamar a la captacion de deuda en lugares en los que ni tan siquiera tienen representacion ( Portugal e Islas Canarias) ?. ¿ Como se puede llamar a la desinformacion de meses a los que confiamos y firmamos un contrato con estos" profesionales"?. ¿ Como podemos llamar a la espera de mas de cuatro meses para recibir una liquidacion segun llaman ellos de una cantidad cobrada por estos " profesionales", cuando en el contrato suscrito con estos "toreros", la espera maxima es de la mitad?. ¿ Que tipo de servicio nos proponen cuando en sus folletos publicitarios nos ofrecen " informes comerciales"?. Yo he intentado acceder a ellos en el telefono que nos publican en sus folletos y cuñas publicitarias.¿Resultado?. ¿ Realmente los medios de comunicacion verifican las campañas que contratan?.Para mi sorpresa se publicitan en el programa matinal de D. Carlos Herrera en Onda cero. Tenia en alta estima a este si gran profesional. A si mismo y cometiendo las irregularidades anteriormente mentadas, exhiben impunemente un presunto certificado de calidad iso. ¿Realmente las empresas que otorgan esas certificacines " investigan" estas anomalias en sus clientes?. Y por no extenderme demasiado. De un incauto que padezco a estos"toreros cobradores", y que un nefasto dia confie mi patrimonio empresarial a estos " profesionales".!!!!!OJO!!!!.

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  3. Estos tios se dedican a amedrentar a sus propios clientes obligandoles a pagarles los porcentajes pactados por simples fallos en la contabilidad. Joder, a uno en Madrid, el gerente obligo a pagar el 20 por ciento de 68.000 euros de una deuda que le debian a el mismo.

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  4. La gente no sé por qué paga, después de varias visitas del torero a un familiar me pillo en el domicilio del reclamante.
    Después de exigirle que presentada la documentación por escrito no simplemente paga x dinero y ya está. Empezamos una fuerte discusión en la cual usando mi increíble capacidad para el debate lo deje sin argumentos y me agredieron.
    Denuncia al agresor a la empresa por extorción, coacciones, derecho al honor y agresión.
    A ver si paguen una buen indemnización, si no les envió al cobrador del trac jaja me parto y me monto.

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  5. Pandilla de analfabetos, drogatas y delincuentes. Pero quien confía todavía en estos payasos. Toreros cobradores. Me parto el culo con estos tiparrajos

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  6. Estos no son legales.lo mejor meter al maletero y tirar x un barranco.ojo x ojo diente x diente.como dicen los gitanos.

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  7. Entiendo que hay morosos que merecen cuanto menos a un señor vestido de chaqué o de torero persiguiéndoles, pero la mayoría de personas acosadas por estas empresas en realidad son gente normal pasando por malos momentos en sus vidas. Y los cobradores de morosos se aprovechan de sus circunstancias y de la flaqueza emocional que les invade al ser amenazados o ridiculizados ante quienes son su punto de apoyo (familiares, amig@s, vecinos, clientes, proveedores,...).
    MI CASO LO DEMUESTRA:
    Un cliente me contrata para realizar un trabajo de 500€ (en realidad su precio real es de 900€, pero la crisis obliga a "bajarse los pantalones" para poder comer); el cliente me paga cuando el trabajo está realizado al 80% y tras ello, por circunstancias ajenas (salud y estrés) la finalización se retrasa un par de meses.

    El cliente pierde la paciencia, vende la deuda al "Torero del Moroso" y ahora me persiguen todos los días, me llaman incesantemente amedrentándome y dejan notas a mis vecinos, familiares, amigos, cientes,... indicando que soy un moroso (me reclaman los 500€).

    Mi cliente dice que ya no quiere mi trabajo y que hable con el cobrador de morosos porque es el nuevo dueño de la deuda; que él ya no tiene nada que ver.

    No puedo pagar; tengo voluntad de solucionar el asunto y por eso ofrezco acabar el trabajo, pero no tengo otra solución factible que ofrecer. Y sin embargo el "Torero del Moroso" me sigue coaccionando, insistiendo y ridiculizando. ¿Qué hacer ante esta situación? ¿Estamos indefensos?

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  8. Estos toreritos no tienen límite. El dueño de esa " casa" por no llamarla pocilga, es capaz de abandonar su obligación de defender a sus empleados frente a las denuncias de sus morosos. Javier Díaz Pérez niega la asistencia legal a un empleado de la compañía por no querer satisfacer la minuta del abogado que en su momento se designó para la defensa de una denuncia. Impresentable. Va acumulando fechorías una detrás de otra. Así le va. En la denuncia de marras se pide una condena de 2 años y 9 meses de prisión para el empleado, cuando éste , sólo cumplía las órdenes y premisas del dueño de la empresa. Caballeros del cobro ( me consta que la gran mayoría lo sois), este tipo denigra vuestra profesión.

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